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Lula Saluda Desde La Ventana 212660
Lula da Silva saluda desde la ventana del sindicato metalúrgico en San Pablo Foto:AP

Lula negocia su entrega mientras la Justicia se niega a declararlo prófugo

RÍO DE JANEIRO.- Al grito de “resistencia”, una multitud rodeaba en la tarde del viernes el sindicato metalúrgico de Sao Bernardo do Campo, lugar en el que se refugió Luiz Inácio “Lula” da Silva, en las últimas horas concedidas por el juez Sérgio Moro para que el dirigente de PT se entregue voluntariamente a la Justicia. el expresidente está acompañado de sus abogados y compañeros políticos y, según trascendió, estaría negociando su entrega.

El juez Moro ayer un plazo de 24 horas -que vencían esta tarde a las 5 de la tarde para que Da Silva se presentara en Curitiba. No ocurrió: el exsindicalista está en San Pablo y conseguiría una extensión para presentarse ante las autoridades. Tampoco será esposado, por disposición del magistrado “en razón de la dignidad del cargo que ocupó”.

Logística. De acuerdo con el portal Estadao, el jefe de la custodia de la Superintendencia de la Policía Federal de Curitiba, Jorge Chastalo, indicó que ya estaban elegida la custodia de Lula. Por temor a incidentes, los oficiales intentan no buscar a Da Silva en el sindicato y esperan que se presente en una dependencia policial de San Pablo por su cuenta. De hacerlo así, sería trasladado en helicóptero hasta Curitiba.

Si el expresidente no se presentara, según Chastalo, quedará a criterio de la Policía local “ejecutar la medida (detención) el momento en que lo halle oportuno”. No obstante, las próximas horas son inciertas: desde el juzgado a cargo de Moro adelantaron que, incluso si no se entregara, no será declarado prófugo.

Moro había dispuesto que el expresidente sea alojado en una celda especial en la llamada “Cárcel del Lava Jato, como se conoce al Complejo Médico Penal de Pinhais, ubicado a 40 minutos de Curitiba. Desde marzo de 2015, esa prisión alberga a 11 personas involucradas en el mayor caso de corrupción en Brasil como el extesorero del Partido de los Trabajadores, Joao Vaccari o el gobernador de Rio de Janeiro Sérgio Cabral. 

El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, contra quien fue expedida hoy una orden de prisión tras haber recibido una condena de 12 años por corrupción, sería recluido en una celda especial y aislado de otros presos por seguridad.

La exigencia fue hecha por el propio juez que condenó al ex jefe de Estado y que ordenó su encarcelamiento, Sergio Moro, en el mandato en que dio a Lula un plazo de 24 horas para que se entregue en la sede de la Superintendencia de la Policía Federal en la ciudad de Curitiba, en donde tendrá que cumplir su prisión.

“En razón a la dignidad del cargo ocupado, fue previamente preparada una sala reservada, una especie de Sala de Estado Mayor, en la propia Superintendencia de la Policía Federal, para el inicio del cumplimiento de la pena, y en la cual el expresidente estará separado de los demás presos, sin cualquier riesgo para su integridad moral o física”, según el mandato del magistrado.

La decisión evita que el político más carismático de Brasil y actual líder en las encuestas de intención de voto para las presidenciales de octubre sea conducido a un presidio común en Curitiba como otros condenados por la corrupción en Petrobras.

El juez también determinó que los detalles de la entrega sean acordados por la defensa del expresidente y los responsables de la Policía Federal en Curitiba y que en ninguna hipótesis se utilicen esposas para detenerlo.

La decisión de Moro llega menos de un día después de que la Corte Suprema negara al exmandatario un “habeas corpus” con el que pretendía evitar su prisión antes de agotar todas las apelaciones en instancias superiores.

Moro, encargado de las investigaciones del caso Petrobras en primera instancia, condenó el año pasado al exmandatario a nueve años de cárcel por corrupción pasiva y lavado dinero, una pena que fue ratificada y ampliada en enero pasado por el Tribunal Regional Federal de la 4 Región, con sede en la ciudad de Porto Alegre.

Según versiones de prensa, la Policía Federal ya venía preparando la celda en que será recluido Lula, donde se evitará el contacto con el expresidente de la constructora OAS Leo Pinheiro y con su exministro de Hacienda, Antonio Palocci, dos de los condenados que le han salpicado en delitos de corrupción en las delaciones que negociaron con la Fiscalía.

Según el diario O Globo, el exmandatario tendrá un horario reservado de unas dos horas diarias para pasear en el patio de la Superintendencia de la Policía Federal que no coincidirá con el de otros reclusos.

De acuerdo con las fuentes consultadas por el mismo diario, en los primeros días serán vetadas las visitas de familiares a Lula.

La negativa del recurso que podría al menos haber postergado el encarcelamiento de Lula fue ajustada y se definió por seis votos a cinco, un resultado que dejó en evidencia las serias discordias que concitó un caso que fue objeto de un enconado debate que duró casi once horas.

Lula fue hallado culpable por dos tribunales y, de acuerdo con una jurisprudencia dictada por la propia Corte Suprema en 2016 y reflejada en la ajustada votación de hoy, una sentencia ratificada en segunda instancia permite el inicio de la ejecución de la pena.

La sesión se celebró bajo fuertes medidas de seguridad, ante las manifestaciones convocadas por ambos bandos en Brasilia, donde hubo un refuerzo de 4.000 policías y no se registraron incidentes.

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