Universidad H
El CDT de Yabucoa resultó destruido por el azote del huracán María. (André Kang)

Estudio dice que murieron miles a causa de María en Puerto Rico


SAN JUAN.-Como propietaria de un servicio de transporte de pacientes a sus citas de diálisis, Rosaura, una pequeña empresaria del sur de la isla, vio de primera mano lo complicado que fue para los pacientes más vulnerables acceder a servicios de vida o muerte en los días, semanas y meses siguientes al paso del huracán María en septiembre del año pasado.

“Era un caos. No se podía llegar a las casas de los pacientes. Los centros de diálisis no tenían luz. Algunos tenían planta, pero las plantas colapsaban. Era un caos”, dijo Rosaura, quien pidió que no se use su verdadero nombre por temor a represalias de los planes médicos a los que cobra por el servicio a los clientes.

En el momento en que llegó María, Rosaura tenía 17 clientes, de los cuales dos –un hombre de Coamo y una mujer de Salinas– fallecieron como consecuencia directa de la interrupción en el acceso a sus diálisis que sufrieron a causa del huracán. “Cuando uno veía lo que había pasado, no se podía creer que solo hubieran muerto 64 por el huracán”, dijo ayer la mujer.

Las sospechas de Rosaura eran las sospechas de Puerto Rico. Y ayer fueron confirmadas.

El primer estudio científico sobre las muertes de María, publicado ayer por la Universidad de Harvard, arrojó datos de espanto: 4,645 personas y posiblemente hasta más de 5,000 perdieron la vida desde el 20 de septiembre -cuando María partió a Puerto Rico por la mitad- hasta el 31 de diciembre, cuando vastos sectores de la isla seguían sin luz.

El estudio atribuye la mayoría de las muertes a la interrupción de servicios médicos por la falta de energía eléctrica.

La cifra de muertes, según el estudio de Harvard, sería unas tres veces mayor a los 1,833 decesos atribuidos al huracán Katrina en el 2005, en Luisiana, cifra que fue citada por el presidente Donald Trump como muestra del éxito de las autoridades de Puerto Rico en el manejo de María, durante su visita a la isla dos semanas después del fenómeno.

El estudio de Harvard se basa en una encuesta entre 3,299 familias integradas por 9,522 personas.

 “En nuestra encuesta, la interrupción de los servicios médicos fue la causa primaria del aumento sostenido en la tasa de mortalidad en los meses después del huracán, un hallazgo que es consistente con la ampliamente reportada disrupción en los sistemas de salud”, dice el estudio, que tiene el auspicio de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard y del Centro de Salud y Derechos Humanos Francois-Xavier-Bargnoud, de la misma institución académica.

Igualmente, contó con la colaboración de la Universidad Carlos Albizu de San Juan y del Fideicomiso de Ciencia y Tecnología de Puerto Rico, entre otras organizaciones. El estudio fue publicado en la revista New England Journal of Medicine, una de las publicaciones médicas más prestigiosas del mundo.

Aunque el gobierno, respondiendo a presiones mediáticas, contrató en febrero de este año a la Universidad George Washington, de la capital estadounidense, para un estudio sobre la cantidad de muertes como consecuencia del huracán, desde diciembre del año pasado mantienen en 64 la cifra oficial de muertes ocasionadas por el huracán más devastador en la historia de Puerto Rico.

En diciembre del año pasado, investigaciones del Centro de Periodismo Investigativo de Puerto Rico y del diario estadounidense The New York Times, comparando las muertes registradas en la isla en septiembre y octubre de 2017 con las acontecidas en el mismo periodo en el 2016, fijaron en cerca de 1,000 los decesos relacionados con María.

El gobierno, en principio, mostró resistencia a atribuir a María cualquier deceso que no se pudiera relacionar directamente a los estragos del huracán, como fueron las personas que murieron ahogadas o impactadas por objetos.

Pero el estudio de Harvard dice: “De acuerdo con el Centro de Control y Prevención de Enfermedades, las muertes pueden ser directamente atribuidas a un ciclón tropical si son causadas por fuerzas relacionadas con el evento, como escombros volando, o si son causadas por condiciones inseguras o insalubres que resulten en lesiones, enfermedades o la pérdida de servicios médicos necesarios”.

Durante los largos meses sin luz, fue un enorme desafío tanto mantener funcionando los hospitales como darles tratamiento en las casas a personas que necesitaran de aparatos médicos eléctricos para poder vivir.

El gobernador Ricardo Rosselló Nevares afirmó ayer que siempre supo que la cantidad de muertes iba a subir y que esperará por el resultado del análisis que conduce la Universidad George Washington, pero que utilizará también los datos de Harvard.

“Mi compromiso es que, ante el embate del huracán, y en las áreas que pudimos haber fallado o haber hecho mejor, estar seguros que podemos responder de manera más efectiva”, manifestó.

Mientras, el secretario de Seguridad Pública, Héctor Pesquera, no había visto el informe de Harvard al cierre de esta edición. Manifestó, no obstante, que siempre dijo que 64 “no era la cifra final”.

“Ni aun en los otros desastres que ha habido en Estados Unidos han podido llegar a una cifra contundente y final. Siempre son estimados. No se puede precisar científicamente todo el que ha muerto por un montón de variables. Pero siempre hemos dicho que estamos abiertos para que nos digan, y verificarlo”, dijo Pesquera.

La reportera Gloria Ruiz Kuilan colaboró con este artículo.

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