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El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte.

Duterte: “Mi lucha contra las drogas me ha enemistado incluso con Dios”


MANILA.-El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, volvió a referirse a Dios, al que incluyó entre los enemigos que —dijo— le ha granjeado la lucha contra drogas que emprendió en el arranque de su mandato, informan medios locales.

Durante un acto en la ciudad de Ipil, en la provincia de Zamboanga Sibugay (Filipinas), Duterte repasó los asuntos que quiere abordar hasta el término de su presidencia y mencionó entre ellos la lucha contra drogas, afirmando que su gestión del problema “le ha hecho ganarse un montón de enemigos, Dios incluido“.

En las últimas semanas el mandatario hizo declaraciones ofensivas contra Dios, al que calificó de “estúpido”, cuestionando incluso su existencia. Después Duterte se disculpó ante “su Dios indulgente“, puntualizando que solo le ha pedido perdón a él y no a los líderes religiosos.

Filipinas restablece la pena de muerte en delitos relacionados con drogas

La Cámara de Representantes de Filipinas aprobó en Marzo del 2017 la reinstauración de la pena de muerte en el país para delitos relacionados con drogas, lo que deja en manos del Senado la decisión final sobre el castigo capital.
La medida se aprobó con 216 votos a favor, 54 en contra y una abstención el polémico Proyecto de Ley 4.727 apoyado por el Presidente del país, Rodrigo Duterte, como parte de su política de mano dura contra las drogas.
Filipinas suspendió la pena de muerte en 2006 durante el mandato de Gloria Macapagal Arroyo, quien se encuentra en la actualidad entre los principales aliados políticos de Duterte.
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El Proyecto de Ley 4.727, cuya aprobación en la Cámara de Representantes ha requerido tres sesiones de votación, contempla también la cadena perpetua para un total de ocho delitos relacionados con drogas.
La pena capital se reserva, entre otros, para el tráfico de estupefacientes a partir de ciertas cantidades, como 500 gramos de marihuana o 10 de cocaína, así como para los asesinatos cometidos bajo la influencia de las drogas, convirtiendo el uso de éstas en un agravante.
La propuesta inicial incluía 21 delitos, entre ellos secuestro, asesinato y violación, pero la Cámara Baja decidió limitarla a los citados ocho casos relacionados con drogas para agilizar su tramitación y con la intención de incluir los cargos retirados más adelante, según su portavoz, Pantaleon Alvarez.
El Presidente filipino prometió durante su campaña electoral que lo llevó al cargo el 30 de junio pasado que uno de sus principales objetivos sería reimplantar la pena capital para un amplio espectro de crímenes, entre ellos los relacionados con las drogas.
Duterte encabeza una dura campaña contra el tráfico y consumo de estupefacientes que ha causado la muerte de más de 7 mil presuntos traficantes o adictos en los primeros siete meses desde que empezó su mandato.
Organizaciones de defensa de derechos humanos, así como la Iglesia Católica de Filipinas, han realizado múltiples peticiones al Gobierno para que abandone el plan de reinstaurar la pena de muerte.
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