EFE

Cuba: Internet a domicilio con precios de escándalo

LA HABANA.- Tras descongelar el anacrónico refrigerador chino, Lizbeth, 69 años, jubilada, sazonó dos muslos de pollo y preparó el sofrito que le echaría a los frijoles colorados que se terminaban de ablandar en la olla de presión. En la arrocera eléctrica echó arroz blanco, previamente escogido y lavado. En lo que esperaba que sus dos nietos, estudiantes de secundaria, fueran a almorzar, limpió el portal de su casa, en el reparto Veracruz, San Miguel de Padrón, municipio situado al sureste de La Habana.

“Mi pensión es baja, mi marido maneja una guagüita de un centro de trabajo y sumando todo eso, más los salarios de los dos hijos, a duras penas nos alcanza para comprar comida, pagar el gas y la electricidad. Quisiéramos tener el internet en casa y comunicarnos a menudo con nuestros parientes en Miami, pero las cuentas no dan”, acota Lizbeth.

La pensionada habanera pensó pedirle a su familia en la Florida que la ayudaran a costear la cuenta de internet. “Ellos nos mandan ropa y medicinas, nos recargan la cuenta del móvil y cada cierto tiempo nos giran dinero y sería una desconsideración pedirles más”.

Aymara, 22 años, estudiante de cuarto año de Ciencias Jurídicas, cuando supo que para finales de octubre podría contratar internet en su casa del reparto La Coronela, en La Lisa, al oeste de capital, se fue a un parque con conexión wifi y le pidió al padre, residente en Nueva Jersey, que asumiera el costo.

“Pienso contratar la opción más barata, de un megabyte, que cuesta 15 cuc por treinta horas al mes. Lo ideal sería contratar la de seis mega, pero esa cuesta 70 cuc y es demasiado para mi papá”, indica Aymara.

Aunque muchos cubanos llevaban años reclamando la posibilidad de acceder a internet desde sus domicilios o teléfonos móviles, no fue hasta el 4 de julio de 2013 que el régimen comenzó a ofrecer el servicio en cientos de salas públicas de navegación en todo el país.

El precio era una broma de mal gusto. La hora costaba el equivalente a cinco dólares. Después se rebajó a 2 cuc y actualmente cuesta 1.50 cuc o 27 pesos cubanos, lo que a diario gana un profesional de experiencia.

Cuba es un país atípico. Con un salario promedio que ronda los 26 dólares mensuales, insuficiente para alimentarse y mantener a una familia, más de 7 millones de personas tienen cuenta Nauta, y cerca de 250.000 personas se conectan diariamente desde los mil lugares públicos existentes en la Isla: 200 zonas wifi, 193 salas de ETECSA y 613 salas de terceros. La mayoría se comunica con su familia en el exterior o actualiza su muro de Facebook.

Y es que la entrada real de dinero de una familia cubana es difícil de cuantificar. Ya sea por robo en sus puestos laborales, negocios legales o clandestinos, o por recibir una buena cantidad de dólares por concepto de remesas, apenas un 10 y 15 por ciento de la población hace dos comidas calientes al día y puede irse un fin de semana a Varadero.

ETECSA, la empresa estatal de una nación que supuestamente lleva seis décadas construyendo una sociedad socialista próspera y sostenible, y que debiera prestar un servicio social, a sus clientes nacionales les cobra elevadas tarifas, sin contar la pésima atención que les brinda a quienes mensualmente le giran millones de pesos convertibles.

En pleno siglo XXI, todavía las escuelas primarias, secundarias y preuniversitarias de Cuba no tienen acceso a internet. Incluso las universidades suelen tener un ancho de banda ridículo y los alumnos acceden de manera racionada.

Tanto la telefonía móvil como internet tienen precios siderales. Un minuto de llamada cuesta 0.35 centavos de cuc, equivalente a 8 pesos, lo que recibe un obrero por media jornada. Las tarifas de internet en los hogares son prohibitivas para el ciudadano común. ETECSA comercializará cuatro velocidades de descarga. Un megabyte, a unos 17 dólares por treinta horas la más barata, y alrededor de 80 dólares la de seis megabyte.

Según un funcionario de ETECSA, “debido a las quejas del pueblo y las críticas de la prensa internacional, se decidió rebajar las tarifas, pues cuando se comenzó a comercializar en el mes de marzo, sus precios era el doble de los actuales. El problema es que tener dos monedaa distorsiona toda la economía real en Cuba. El peso es puro papel. Y las inversiones que permitirían modernizar internet se hacen en moneda libremente convertible. Los servicios de internet y recarga de cuentas de móviles, se diseñan pensando que la gran cantidad de cubanos residentes en el extranjero le sufragarán los gastos a sus parientes de la isla”.

Los números así lo vienen demostrando. Un ingeniero de ETECSA confirma que alrededor de un 35% de las cuentas de teléfonos móviles habitualmente se recargan desde el extranjero. “Con las cuentas Nauta sucede lo mismo. Y ahora, con la opción de internet en casa, muchos familiares o amigos en el exterior les pagarán el servicio a los cubanos”.

Con una economía en recesión, productividad por los suelos y falta de liquidez en divisas, al régimen le urge captar dólares frescos. El turismo, la exportación de servicios médicos a más de sesenta países y las remesas se han transformado en las industrias más rentables.

La nueva apuesta por ampliar la comercialización de internet a domicilio tiene como limitante la poca penetración de la telefonía fija que apenas ronda el 24% de las viviendas del país. Y es primordial tener una línea telefónica.

Una especialista de ETECSA considera que en los próximos dos años, entre 400.000 y un millón de usuarios, la mitad de los usuarios con teléfonos fijos, podrían contratar internet. “Con el tiempo se va abaratar el servicio. Y en pocos meses se implementará internet en los teléfonos móviles. El cubano a veces no tiene qué comer, pero le gusta estar en la última e internet en casa es la última moda”.

La única empresa de telecomunicaciones existente en Cuba, acaba de anunciar antes de finalizar octubre, que Internet Nauta Hogar estará disponible en los siguientes consejos populares o barrios capitalinos: Catedral, Habana Vieja; Los Sitios, Centro Habana; Puentes Grandes, Plaza y Rampa, Plaza de la Revolución; Alturas de Alamar y Campo Florido, Habana del Este; Dolores-Veracruz, San Miguel del Padrón; Versalles-Coronela y Balcón Arimao, La Lisa, y Miramar y Ampliación de Almendares, Playa. La meta es alcanzar 38.000 usuarios antes de terminar el año.

Aunque miles de habaneros, con teléfonos fijos en sus casas, no podrán acceder a internet por falta de dinero, como la familia de Lizbeth en San Miguel del Padrón.

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