Una diplomacia infame


Mi Ventana Óptica

La comunidad interventora internacional exige al gobierno dominicano resolver los problemas que Haití y las grandes potencias no han podido solucionarles a los haitianos, proveerles documentos de identidad.

Bajo presión, las autoridades están documentando personas, me imagino, que con datos inventados, con la única garantía de huellas dactilares, y el iris de los ojos, o sea, inventándoles nombres y apellidos, además del lugar de nacimiento.

¿Por qué el gobierno no le puso como condición a la comunidad internacional aportar logísticas y recursos para documentarlos? ¿Por qué sacarlo de nuestro Presupuesto? En USA, para obtener residencia permanente, debe mostrarse documentos originales.

Que indiquen nacionalidad, información sobre progenitores, hijos y esposa, certificado médico, probar, cómo entró al país, de qué vive, y quién garantiza su manutención. Por esas exigencias, nadie ha calificado a Estados Unidos de racista, discriminador, ni segregacionista, pues son sus leyes.

Si el interesado falsifica documentos, es automáticamente rechazado e invitado a abandonar la nación. Si pasó por algún proceso judicial en su país o en el extranjero, al ser detectado por el sistema queda sin posibilidades de regularizarse, debiendo abandonar el país voluntariamente, o será deportado.

Siempre escuché a mis antepasados advertir “el haitiano no agradece”, personalmente lo asumía como parte del prejuicio que nos había dejado la lucha por la Independencia Nacional, o quizás alguna obsesión racial.

Pero lo que hemos visto desde unos años hacia acá no deja duda de eso, emprender una campaña mentirosa contra el país que los ayuda, olvidando que cuando el terremoto, nuestras mujeres ofrecieron sus senos para amamantar a desamparados, es el mayor signo de ingratitud.

La nación se volcó con sus recursos a apoyarles, olvidando esos hechos históricos que pudieron distanciarnos, abrió su frontera, y hospitales para los afectados, lo que no hizo ninguno de los que Haití tiene de “aliados” para difamarnos.

Los haitianos han convencido al mundo de que los dominicanos somos la peor especie humana, superando a Hitler. Y a pesar de eso, hemos tenido que aceptar se inviertan miles de millones de pesos para darle el status que su país les niega.

De manera deliberada, mienten al mundo sobre supuestas deportaciones, como si esto no fuera una atribución legal de todo Estado soberano. Es lamentable que el gobierno dominicano siga negociando con funcionarios irresponsables.

Dándole un sitial de Estado que Haití hace mucho perdió. Es momento de poner distancia de nuestros vecinos, aunque ninguno se mude. El país no puede continuar enviando cónsules que otorgando visas a haitianos vendan nuestra Soberanía.

Ahora que el presidente habla de austeridad, debería eliminar los consulados y la embajada en Haití, dejando a un encargado de negocios. Nuestra frontera tiene que ser resguardad ahora, con la construcción del muro.

Aunque en foros internacionales el presidente Medina tiene un discurso contundente sobre el particular, en la práctica muestra debilidades frente al tema haitiano, porque a estas alturas las repatriaciones de indocumentados debieron estarse ejecutando.

Es como si el país estuviera gobernado por la comunidad internacional, las ONGs, y la mal llamada Sociedad Civil, que conspiran día y noche contra nuestra patria. Comprobado, por mucho que hagamos en favor de Haití, nos pagarán culpándonos de su desgracia, como lo vienen haciendo con esa diplomacia infame.

alex15958@hotmail.com

Twitter, @alexalma09

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