Terrorismo al volante

Alejandro Almanzar

Alejandro Almanzar

Mi Ventana Óptica

Por Alejandro Almánzar

Cuando un Estado cae en la anarquía, no sólo se expone a perder su Soberanía, si no, a su desaparición definitiva. Al igual que Haití, La República Dominicana se encamina hacia su destrucción, producto del desorden generalizado imperante.

Este momento de desvelo patriótico o “patriotero”, como dicen los enemigos de Duarte, es fruto de la falta de orden, ya que, en 171 años no hemos podido establecer el imperio de la Ley y Justicia, en temas tan sensibles como la migración.

Por eso, ocupamos el 2do lugar en muertes por accidentes de tránsito, según la OMS, 42 personas por cada 100 mil, dice su último informe publicado, y es que la Ley como la regla de transito han sido dejadas a merced de inescrupulosos.

Personas abusadoras, que humillan y degradan al usuario, sin importar edad, sexo, ni condición social, como el señor Julio Ramón Ortiz Garrido. Con una Ley 241, de 1967, generando sólo corrupción y caos en el transito.

Para hacerla útil, crearon una policía especial, que en pocos días se convirtió en otro instrumento de corrupción, la AMET. En la semana pasada, en 24 horas, fallecieron 17 dominicanos, fruto del terrorismo impuesto por estos sujetos.

Señores, en lo que va del 2015, 6,838 personas murieron en accidentes, porque desaprensivos conducen por calles, avenidas, autopistas y carreteras en total inobservancia de la Ley, y nadie les detiene.

Recientemente, el director de la AMET dijo que había choferes con cientos de multas, y no iban a pagarlas. Antonio Marte, denunció que choferes de autobuses de pasajeros andan consumiendo drogas a plena luz del día.

Es el país del chivo sin ley, donde la justicia y la ley misma están a merced de cualquier delincuente. Tulio Cuevas, abundan en el sector transporte por montones, y el señor Ortiz es uno entre miles que padecen sus vejaciones y maltratos.

Si la autoridad se molestara en conocer la realidad de quienes usan ese servicio público, se avergonzaría de un desorden que a la vista de todos, nadie le busca solución, como si la gente buena no mereciera de sus gobernantes ninguna atención.

A donde cualquiera, conduce cualquier vehículo, amparado sólo con una tarjetita de un alto oficial, o funcionario del gobierno. De Los Estados Unidos, lo primero que me impactó fue el orden en el tránsito.

El respeto que exhiben conductores hacia los peatones. Aún el peatón comete la imprudencia de cruzar cuando la luz no está a su favor, porque sabe lo que le espera en una Corte, si accidenta al ciudadano.

¿Dónde está la diferencia? En que, para obtener una licencia de vehículos pesados, hay que aprobar cuatro o cinco exámenes teóricos. El conductor de autobús escolar toma cuatro exámenes para obtener un carnet de aprendizaje.

Cada año, tiene que someterse a un análisis físico. No puede haber tenido antecedentes penales, ni su licencia haber sido suspendida. Para los camiones, hay descansos obligatorios para el chofer que tiene cuatro horas conduciendo.

Si allí le encuentran 0.02 de alcohol en la sangre, es retirado 24 horas del volante. Al dar positivo de drogas, queda arrestado, y pierde su licencia. En República Dominicana anunciaron el uso de alcoholímetros, y los choferes amenazaron con quemar el país, y estos pasaron a ser piezas de museo. Por eso, la Autovía de Samaná es la ruta hacia la muerte, donde inocentes son víctimas de ese terrorismo al volante.

alex15958@hotmail.com

Twitter, @ alexalma09

Deja un comentario
Anuncios
Compartir

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: