Somos un río revuelto

Mi Ventana Óptica
Por Alejandro Almánzar

Alejandro Almanzar alex15958@hotmail.com Twitter, @alexalma09

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Crecer en medio del desorden, es lo mismo que pescar en río revuelto, con la diferencia, de que en el río sólo se ahogará aquel que ose desafiar su trastornada corriente, mientras con el primero sucumbe la sociedad entera.

El presidente del CONEP, Rafael Canto Blanco, dio en el clavo, al afirmar ante el jefe de la Policía, que el desorden en el transito es aprovechado por la ratería, e incrementa la inseguridad que padecen los ciudadanos.

No hemos entendido que la corrupción, la indiferencia y la complicidad, son factores que pueden llevarse de encuentro todo lo que significa desarrollo. Desde que se puso de moda el Motoconcho, el transito se ha tornado más caótico.

Un medio de transporte sin regulaciones, el individuo sólo necesita una motocicleta, sin importar estabilidad emocional, ni su accionar conductual, da igual que pague Seguro o no, que tenga licencia de conducir, o porte una placa.
Hace poco hablé del tránsito, donde los que conducen muestran el mayor desprecio por la vida y la integridad física de los ciudadanos. Del trauma de ciudadanos que intentaban cruzar la Marginal de Las Américas a un invidente.

Esa indolencia e indiferencia, no nos puede conducir a puerto seguro, por más que hablemos de avances, pues primero debe avanzar y desarrollar la mentalidad de la gente para poder lograr ese objetivo.

En ese río revuelto en que se manejan, sobre todo, las grandes ciudades, encuentra su espacio la delincuencia, que conocedora del desorden judicial, actúa a sus anchas, y los únicos perjudicados son los ciudadanos de bien.

No todo ciudadano que se desplaza en una motocicleta es delincuente, pero la verdad es, que quienes utilizan este medio de transporte son los mayores responsables de la inseguridad en campos, ciudades y pueblos.

Los gatilleros usan el motor, porque es más fácil escapar. Además, tienen mayor facilidad de acercárseles a sus presas, eso deja claro, que un río revuelto es ganancia hasta para salteadores y criminales.

Lo que impide diferenciar entre el hombre de trabajo, y el delincuente que en moto busca imponer su propia ley. Si es difícil vivir en una casa o apartamento desordenado, ni pensar, desenvolverse en calles y avenidas sin reglas de juego claras.

La gente coge solares y construye a su manera, sin tomar en cuenta dejar espacio para calles y aceras, ni áreas verdes. Los espacios destinados para el transito libre de las personas son arrebatados por quienes no sienten respeto por la Ley y el Orden, pero a ninguna autoridad tampoco eso parece importarle.

Tenemos grandes Cadenas comerciales, amplias Autopistas, Elevados, y Túneles, pero el desorden sigue siendo la mayor preocupación, de donde criminales y delincuentes sacan el mejor capital, rompiendo la paz social.

No pretendo atribuirle ese problema al actual gobierno, pues no le hago coro a la politiquería, esto viene de lejos, pero lo deplorable es que no se den pasos firmes para por lo menos, uno a uno, corregirlos para que tengamos un mejor país.

Es como si quienes patrocinan ese desorden tuvieran más poder que el empresariado, las iglesias y la clase gobernante, o como si todos se hubiesen puesto de acuerdo para convertir el país de Duarte en un río revuelto, o un entorno invivible.

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