¿Reformar la Policía?

Mi Ventana Óptica

Por Alejandro Almánzar

Hablar de reformar a la Policía, es una tomadura de pelo a la ciudadanía, como si la clase política buscara hacer como el avestruz, esconder la cabeza para no ver y aceptar la realidad de una institución podrida.

La muerte de ciudadanos a manos de policías asaltantes no es nada nuevo. Sin que busque con esto

consolar a los familiares de Franchesca, pero no es la primera, ni será la última en caer producto de la delincuencia policial.

Esa Policía fundada en 1936, nació con problemas de fondo y forma. Por lo que hablar de reformarla, es entretener a la gente. Porque es como decir, vamos a reformar la delincuencia, la historia de policías buenos y malos es conocida.

Cuando el ciudadano no sabe a quién temerle más, si al uniformado, o al civil delincuente. Como el país olvida, ya nadie habla de la Soga, ni se pregunta, quiénes lo han mantenido oculto, que ni la autoridad judicial ha podido dar con su paradero, y la razón para mantenerlo fuera del alcance de la justicia.

Ya en los medios de comunicación no se menciona su nombre. El gobierno sabe perfectamente, que como él, en la Policía no sólo existen grupos para dar de baja a delincuentes, si no, para dar soporte al crimen organizado y la delincuencia.

Si en verdad, el gobierno tiene interés de devolverle la paz al país, tiene que pensar en otra institución para el orden público, pues quienes ingresan a la policía tienen como metas conseguir mucho dinero, que con el miserable salario que perciben es imposible.

Es utópico pensar que la garantía y seguridad ciudadana se consigue reformando una institución viciada de arriba a abajo, más bien, puede lograrse disolviéndola, y en su lugar crear una Guardia provincial, bajo los ayuntamientos y gobernaciones.

No es nada nuevo, que policías se vean involucrados en asaltos, secuestros, robos, y tumbes de drogas. La falta de seguridad en el país lo representan miembros de esa institución, porque oficiales tienen sus propias bandas de delincuentes para operar.

Pero esto es tan viejo como la misma policía, y no se trata de los bajos salarios que ganan, es el producto de una conducta establecida en un país, donde cualquiera se hace rico, y nadie investiga la procedencia de su fortuna.

La policía tiene en su seno a personas tan incontrolables, que ellos deciden cuándo hacer saltar a un buen jefe de esa institución. Allí existen estructuras intocables, sin importar a quién nombren como jefe policial.

Hay oficiales de altos rangos que tienen bandas compuestas incluso, por hijos y familiares cercanos, para cometer todo tipo de delitos, muchos operando desde la época de Trujillo, y que nadie se atreve a tocar esos intereses.

No todos los policías son delincuentes, conozco de muchos hombres y mujeres honorables que llevan ese uniforme, pero desgraciadamente, no es la mayoría, y si lo es, esa minoría parece imponer la regla de juego.

Conocemos de oficiales buenos, que llegan a los departamentos cargados de la mejor intención, pero tienen que obedecer a las instrucciones de esos perversos para poderse mantener en la posición, si no, los hacen saltar del cargo, por eso, no existe reforma que limpie a la Policía Nacional, por más que lo intenten.

 

alex15958@hotmail.com

Twitter, @alexalma09

 

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