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Por: Leonardo Placeres Dirigente Alianza País

Para salir del hoyo que nos ha llevado el PLD, ¿qué hacemos?


Miami-Florida- Como un principio que debería regir a los políticos y a todos los partidos políticos, si caes en un hoyo no sigas dando pala hacia abajo, a menos que tengas complejo de arqueólogo. Estoy en la sala de mi casa frente al televisor. No hay espacio, solamente estamos él y yo. El aparato me muestra la imagen de un político dominicano que ha estado en la nómina de la burocracia estatal por más de cuarenta años. Sí, leerlo bien. Cuarenta años, desde que el presidente Joaquín Balaguer Ricardo le entregó personalmente su nombramiento como funcionario de la Dirección General de Aduana. Nada mal para un ex pacoredo, para un fanático seguidor de Pin Montás.

La imagen se multiplica, todos los canales de televisión están en cadenas. Los televidentes lo siguen desde sus hogares, en la torre de lujo en la que vive en la Avenida Enriquillo, hasta el Congreso Nacional. La Asamblea Nacional se hace interminable. A su lado va Miguel, su fiel encargado de la seguridad personal, desde aquellos tiempos de diputado y vicesecretario del partido haciendo labores de sapa a. Lidio Cadet. Al pobre Lidio, siempre en Belén con los pastores, mientras su segundo al mando repartían favores y compraban voluntades de los compañeritos de la base para desplazarlo.

Danilo Medina camina hacia el Congreso Nacional. Los medios televisivos repiten su imagen una y otra vez. Es el día de nuestra Independencia Nacional, 174 años desde la fundación de nuestra nacionalidad, 174 años de crímenes, de abusos y sobre todo robos, muchísimos robos. Nos han robado tanto, que nos robaron la memoria histórica. Ya nadie recuerda de la presencia humana en la isla española, que data de casi 5,000 años; que somos descendientes de Enriquillo, Caonabo, Lemba, Duarte, Luperón, Jiménez Moya, Lugo y Caamaño.

Es un día festivo y ahí lo tenemos a él, en la sala del Congreso Nacional, con su varita mágica explicándonos el país de Alicia y sus maravillas. No sé lo que ustedes pensarán, sobre lo que nos muestran las pantallas, pero me siento que he vivido todo este tiempo en un mundo de ficción. Que no es cierto lo casi cinco millones de pobres, que no es cierto lo casi dos punto cinco millones de exiliados económicos, que no es cierto los miles de millones de pesos que se roban cada año los nuevos judines del PLD. Pesos que caen en sus manos, pesos que desaparecen. Que no es cierto que estemos en los últimos lugares en la prueba de Pisa, que sobre la educación somete la OCDE, que no es cierto el informe de transparencia internacional que nos coloca como primero en robo, sí muchos robos, muchísimos robos.

Pero vuelvo a caer en el hoyo, en el hoyo que nos ha metido el PLD desde aquel 1996, desde aquel maldito pacto patriótico, donde se juntaron los asesinos y ladrones como unos pequeños burgueses simuladores, magos de la simulación. Veintitrés años engañando a Bosch, haciéndonos creer en su liberación nacional; que no era nada más que la lucha para salir de pobre. Si la lucha para no volver a pedir los 25 centavos para el comedor económico de la UASD; la lucha para no volver a Villa Juana; la lucha para olvidar al Intermedio Amílcar Cabral; la lucha para no volver a pisar los callejones de la calle Salcedo de San Carlos; la lucha para olvidar a San Juan y para olvidar ese sur profundo con su abyecta miseria.

Pero aunque la República Dominicana está en el hoyo, este hoyo que cada vez se hace más grande nos debe comprometer a todos a buscar alternativas para salir a luchar, en esta prueba decisiva para nuestra democracia.

El simple hecho de pedirles a los peledeístas que sean honestos parece hoy una utopía, que les expliquen lo inexplicable. Tenemos que buscar una explicación para tanta capacidad de hacer el mal, para tanto odio hacia la patria que los vio nacer.

El PLD siempre ha tenido un problema de sectarismo político, desde su fundación aquel 20 de diciembre de 1973. Siempre se comportaron como los mejores, como la tribu escogida para guiarnos hacia el paraíso. Pero nunca pasaron de ser una facción que confunde su afán particular con el interés de la mayoría. Tenemos que recordar a este tipo de gente como la definiría Charles Dickens “hay hombres que parecen tener una sola idea y es una lástima que esa idea sea equivocada”.

Para salir del hoyo en lugar de conformarnos con esta azarosa realidad que nos ha sido impuesta por los que nunca estuvieron en la primera fila en la lucha por nuestra democracia, podemos intentar una revolución ética, tenemos que ver la realidad de otra manera. No podemos seguir escogiendo entre los malos, los menos malos. Es necesario que las fuerzas que se definan como demócratas verdaderas defiendan nuestras libertades, que abominen de la corrupción, que busquen la manera para llegar a un entendimiento básico para expulsar al PLD del poder a partir de las elecciones municipales de febrero 2020 y culminar con su desplazamiento de una vez y para siempre de la dirección del estado en las elecciones presidenciales de mayo de ese año. Como diría la gente sabia y humilde de nuestro pueblo que ningún presidente nos robe la esperanza. Después de una vaina puede venir otra vaina, que no sea una maldita vaina.

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