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Mi Ventana Óptica Ya Pedernales habló

Por Alejandro Almánzar

Tanto da la gota sobre una piedra, hasta que le hace hoyo, y eso está sucediendo con los haitianos. La muerte de ciudadanos en pueblos fronterizos, es la gota que hizo el agujero a Pedernales, que etimológicamente significa roca, provocando el ultimátum a estos, para abandonar la zona.

Pero la perversidad de quienes intentan obligarnos a cargar con los haitianos queda al desnudo, cuando lo ocurrido en la Provincia del Sur, intentan minimizarlo, comparándolo con la muerte del niño Gabriel, en España.

Como si un hecho justificara al otro, donde tres delincuentes del vecino país, para robarles sus pertenencias, asesinaron a una pareja de esposos, y las autoridades haitianas se niegan a entregarlos para ser juzgados por sus hechos.

Dos sucesos dolorosos, pero distintos, pues los dominicanos estamos tan dolidos, por la muerte de Gabriel, como si fuera uno de los nuestros, porque al tratarse de un babé, que apenas empezaba su joven vida, nos provoca dolor, indignación e impotencia.

Igual como España reaccionó, cuando nuestra Lucrecia Pérez, fue asesinada allí por una pandilla racista, y sin importar se trataba de una negra pobre dominicana, la sociedad española se expresó con toda su fuerza, rechazando el crimen.

Lo mismo hace nuestro país con la participación de la acusada de asesinar a Gabriel, o el Pescaito, como le llamaban familiares, pero el gobierno haitiano, ni siquiera emite una nota de condolencia y repudio a las acciones criminales de sus connacionales.

Como si La República Dominicana, aparte de tener que disponer de su presupuesto para alimentar, educar y cuidar de salud a los haitianos, también tenga que aceptar les maten sus ciudadanos, y que los asesinos se sigan paseando libremente en Haití.

Con mucha grandeza, la madre de la acusada del horrendo asesinato, se ha expresado, demandando castigo para su hija, y pidiéndoles perdón a España, a su familia, y al pueblo dominicano, por el accionar de su hija.

El gobierno dominicano ha repudiado el crimen, y eso la autoridad española lo percibe como un hecho aislado, cometido por una persona que pudiera estar perturbada mental y emocionalmente, pues sólo eso justificaría ese cruel proceder contra un infante.

Otro perdido en la realidad, es el canciller dominicano, tildando de fortuito lo ocurrido en Pedernales, cuando no es el primer crimen cometido por haitianos, quienes luego cruzan esa frontera, y a los familiares de este lado sólo les queda resistir el dolor de perder a sus seres queridos.

Vargas Maldonado desconoce, que a cada momento empresarios que usan esas manos de obras ilegales, terminan desaparecidos y encontrados enterrados en cualquier terreno baldío, como si se tratara de un animal común.

Que está latente todavía, el drama de familias dominicanas que pierden a sus seres queridos, cuando cruzan la frontera dominico-haitiana para llevar cargas, donde les roban sus vehículos, la mercancía y de esos choferes jamás se vuelve a saber.

Pedernales manda un mensaje claro, de lo que se va a producir en todo el territorio nacional, si las autoridades siguen jugando con el tema haitiano. Pudieran estar despertando el monstruo dormido en una población harta de sus ademanes.

Nuestra condición de gente solidaria no puede ser confundida, deben saberlo los haitianos, quienes están detrás de ellos, y las autoridades cómplices.

alex15958@hotmail.com

Twitter, @alexalma09

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