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Alejandro Almanzar 1

Mi Ventana Óptica Periodismos y Morbosidad

Por Alejandro Almánzar

A la velocidad del rayo, la degradación y degeneración se apoderan de nosotros, donde cada día amanecemos con un panorama bastante sombrío, poniendo en evidencia lo mucho que hemos avanzado en descomposición.

Junto al accionar de políticos, empresarios y religiosos, los medios de comunicación y supuestos periodistas, apuestan a que la morbosidad nos insensibilice tanto, que lleguemos al colmo de que nada nos perturbe.

La perversidad comunicativa desde esos litorales es responsable de hechos aborrecibles, como el sucedido en el barrio Enriquillo, de la carretera Sánchez, la semana pasada, con el saldo de un cuádruple asesinato.

Desde que los medios de comunicación, y la prensa, abandonaron el rol de educar, orientar, informar y entretener, es como si el comején lo hubiese carcomido todo, para que no quede nada de pie en la tierra de Duarte.

Y no hay que esforzarse mucho para comprobarlo, pues somos testigos, cómo una música violentísima, sin lirica, carente de sentido educativo, ocupa los principales espacios, echando al desaguadero nuestro Merengue y la Bachata.

Cuando visité el país, en 2015, conversando brevemente con el amigo, Carlos Manuel Estrella, sobre la violencia, este me hizo una atinada reflexión, “fijaste Almánzar, como en Estados Unidos y Europa, suceden hechos horripilantes, sin embargo, no vemos esa exhibición de imágenes dantescas como aquí”.

Tienes razón, le respondí, pues es como si del morbo criminal, se quisiera sacar el mejor capital, aunque el país se hunda en la violencia. Tal y como dijo el periodista, estas naciones son sacudidas por el terrorismo, sembrando el desconcierto, sin embargo, a ningún medio se le ocurriría cebarse con el dolor de la familia, mostrando estremecedoras imágenes.

Para ayudar a ese morbo criminal, tenemos las Redes “Sociales”, donde un público sin criterio de la sensibilidad, objetividad, y prudencia, se ensalza difundiendo imágenes perturbadoras sin control, pues también en Estados Unidos y Europa, estas funcionan, pero la ley está ahí, para aplicársela a todos.

Por eso observamos, cómo una multitud se concentra ante la ocurrencia de asesinatos, pero como si el horror nos enalteciera, no se ve a las personas apesadumbradas, y por el contrario, se muestran sonrientes, como si se tratara de un carnaval.

Un hecho provocado, por alguien que no hay que ser psiquiatra para saber es un trastornado mental, utilizado por supersticiosos, para estremecer a la sociedad, en nombre de falsas creencias. Las autoridades deben investigar quienes están detrás de este perturbado necrófilo, capaz de asesinar fríamente, y dormir con cadáveres.

Ahora muchos piden justicia, pero lo cierto es, que aquí no hay condena que pueda devolverle la paz a una familia, que perdió a sus seres queridos, a mano de un ciudadano que antes de enviarse a una cárcel, debe ser internado en un centro de salud mental, hasta que recupere la conducta de ser humano.

Otro hecho, que retrata de cuerpo entero, cómo anda la familia, una joven madre soltera, con tres niñas, se apoyó en un individuo, sin conocer sus andanzas. Confiándole sus niñas, que sabrá Dios, cuánto pasó antes que estallara esta tragedia.

Quizás ambas familias estaban al tanto de todo, pero como vivimos en la época de la morbosidad, cada quien miró hacia otro lado, hasta ser despertados por la monstruosidad de un paranoico que no reflexionó sobre sus actos.

alex15958@hotmail.com

Twitter, @alexalma09

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