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Mi Ventana Óptica Cargar vergüenzas ajenas


Por Alejandro Almánzar

En época de la familia con vergüenza, era doloroso, cuando alguien debía taparse la cara, o esperar la noche, para salir a las calles, por acciones impúdicas de los suyos, aunque siempre se ha establecido que nadie paga culpas ajenas.

 

Cuando escucho cuestionar reputaciones de “culpables o inocentes”, lo primero que pienso es en sus familiares, sobre todo, en los hijos. Por eso, no comparto el periodismo que alegremente juzga y condena, haciéndoles el juego a políticos.

 

No opino mucho sobre corrupción, porque es tema, en el que interviene gente, que todo lo que tiene, se lo debe a eso y a la impunidad. En el segundo round Odebrecht, tengo más cuidado, porque no puede ser cuando se enciende la lucha interna en el PLD, que Domínguez Brito y Felucho, descubran que Félix Bautista y Díaz Rúa debieron ser suspendidos del Partido.

 

La vergüenza ajena afecta más al que la sufre, porque vergüenza sólo tiene el que conserva el pudor, y nadie con esa cualidad robaría, pensando en los suyos. Conocí casos, donde padres, no soportaron inconductas de hijos, y se suicidaron, otros enloquecieron, y algunos optaron por el encierro.

 

Parecería de tonto, semejantes decisiones, pero lo cierto es, que no todos estamos preparados para sentirnos señalados por el dedo acusador, que muchas veces apunta hacia culpables e inocentes con igual saña.

 

Por ejemplo, en el Partido de Bosch, hay muchos, que después de 1996, hasta hoy, no quieren dar la cara a la opinión pública, por la vergüenza que sienten del accionar de compañeros, señalados de robarse dinero del Estado.

 

Con relación a esto, pienso mucho en mi profesor, Ramón Ventura Camejo, teniendo que salir a explicar inconductas de compañeros, que han mal interpretado su condición de funcionarios públicos, para cambiar abruptamente de condición social.

 

Sabemos, que “peledeísmo, nunca ha sido sinónimo de honradez”, porque el PLD está compuesto por dominicanos, descendientes de Bucaneros y Filibusteros, y la diferencia la hacen quienes no arrastran esa sangre maldita de la Colonización.

 

Recuerdo al doctor, Virgilio Bello Rosa, cuando se vio obligado a dar el frente por cuestionadas acciones de “compañeros”, durante la administración de Mejía. Creo que un funcionario, devengando buen salario, si no es un corrupto, tiene derecho a progresar, pero lo inaceptable es, que haga fortunas, robándole al pueblo.

 

Y peor, que como sostiene Felucho, estos “jorocones”, no sólo es que roban, si no, que se sienten “infelices”, si no le enrostran a la gente lo que se han robado”, como si no les preocupara el sentir de sus familiares, al verlos acusados de “ladrones” por la autoridad.

 

¿Cómo reaccionan hijos y nietos, frente a sus amigos, al ver los suyos en las primeras páginas de los Diarios? Quizás seamos ingenuos, pero no hay un ser más despreciable, que aquel capaz de robarse el dinero del pobre, y más perverso es, burlarse de quienes han decidido vivir sólo ricos de conciencia.

 

Pero el caso Odebrecht, tiene más de politiquería, que de combate a la corrupción, pues Domínguez Brito, era procurador general de La República, cuando un Tribunal descargó a Félix Bautista, y no recurrió la Sentencia, por lo que manejando esto así, desacreditan más la lucha contra la corrupción, y los discípulos de Bosch tendrán que seguir cargando vergüenzas ajenas.

 

alex15958@hotmail.com

Twitter, @alexalma09

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