Lo que es igual no es ventaja

Por Fernando A. De León.-Visto el caso y comprobado el hecho con sus soluciones; si un civil osara matar a cualquier policía, militar o ex militar retirados o activos que intentaran ultimarlo luego de atracarlo, debiera dictársele la misma pena que, por el momento, se le ha aplicado al general retirado, José del Carmen Ramírez Guerrero (El Ranger).

Obviando que República Dominicana es un país de acciones reactivas, no preventivas, con esa actitud tendríamos por un lado, un Ranger, y por el otro, una especie de vengador, Robin Hood o justiciero y, como no, también un protector de la sociedad.

Sin mostrar animadversión por los miembros de las instituciones armadas-en nuestras familias también los hay-, para mostrar que sí hay justicia en el país, convendríamos en aquello de que: “lo que es igual no es ventaja”.

Así de simple, porque emocionalmente aunque en lo estrictamente legítimo, también estamos de acuerdo en que el general retirado haya tomado la justicia en sus manos al ultimar a uno de dos atracadores que le golpearon y lo despojaron de una pistola, cuando se encontraba en el remanso de paz de su hogar, del sector Los Mina.

Al igual que otros, tal vez entendamos que debió de ajusticiarlo a los dos. Empero, lo que sabemos que así como esos malhechores irrumpieron en el hogar del Ranger, de ese mismo modo -se ha comprobado-, lo han hecho algunos militares y policías activos o retirados con uno u otro ciudadano. No sería justo ni plausible que se le niegue el respaldo que se ha dado Ramírez Guerrero, a cualquier ciudadano que asumiera igual actitud.

Claro, que esto estaría condicionado a las mismas circunstancias que se dieron en el caso del ex general retirado, reflejando el mismo accionar. Es decir, el mismo acto delictivo del delincuente ultimado, Comas Encarnación y el compañero malhechor que corrió con mejor suerte.

Creemos que nuestro planteamiento es sensato y lógico porque los delincuentes operan como tales, al margen de su status social, oficio u ocupación profesional. En este caso, un ratero, atracador o delincuente famélico, hace igual daño a cualquier ciudadano y a toda la sociedad, que un militar o agente policial; aunque debe admitirse que estos últimos tienen más privilegios pese a que sus funciones es mantener el orden y la decencia.

Sobre todo lo que alguna vez hemos sido abusados, golpeados y despojados de alguna pertenencia por un agente policial o un militar; debiéramos hacer ese reclamo. Porque aunque no se diga contundentemente, los que han hecho justicia con sus manos, lo que hacen es responder ante las debilidades del Estado para enfrentar la delincuencia.

Visto esto así, repetimos que se debe apoyar a cualquier civil que actúe como el Ranger ( si lo dejan vivir para contarlo), porque los héroes en determinado momento, no pueden ser escogido con un carácter selectivo. Además de aplicársele la misma condena, el que lamentablemente se vea precisado a actuar de igual forma, debe ser respaldado por toda la comunidad.

Al Igual que el caso que acaba de acontecer, en el que participaron ex-militares en solidaridad y demandando la libertad del ex general retirado, asimismo, la sociedad civil, los dirigentes políticos y todo el pueblo, debieran de ir con pancartas y lanzando consignas frente a los tribunales en apoyo a cualquier individuo que, por falta de previsión de los gobiernos se haya visto compelido a ultimar a cualquier delincuente o atracador. Entendemos que al igual que al Ranger, les asiste esa prerrogativa.

Y en este caso como dijo él, debería advertirse que “hay que acabar con la delincuencia”. Lamentablemente es difícil exorcizar a todos los delincuentes; están en todos los estamentos, aunque delinquiendo, aplican sutiles y diversas modalidades.

El autor es periodista, asesor del CDP en Nueva York, donde reside.

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