Fernando A. De León

Lo que duele en el ejercicio periodístico


Por Fernando A. De León.- Realmente es como querer empujar la piedra de Sísifo, el corregir en República Dominicana, el oficio del periodismo.  Demandar decencia de una tarea de librepensadores, de perfil liberal, que tiene que ver con el talento de una literatura menor y tan prostituida como la libertad de expresión, es una inciativa difícil de acometer.

Mucho se habla de adecentar el ejercicio periodístico, pero cuando todo el mundo tiene la libertad de expresarse, y no hay una obligatoriedad de institucionalizarse para definirse como periodista, ni existe una vigilancia ni concreción de sanciones disciplinarias, esa tarea se festina.

Y lo grave del caso es, que una disciplina relativamente nueva como materia en Universidades y otras entidades de escuelas de periodismo, es difícil que se concretice lo esplendente de una tarea que, aunque sirve esencialmente para informar y opinar, todavía tiene serias trabas en cuanto a su madurez.

Esta situación se agrava más cuando los que demandan de un impoluto ejercicio, de alguna forma, son aliados al gobierno de turno que es el mayor soporte de publicidad, y juega a servirnos lo que es conveniente a sus intereses.

De otro lado, cuando se observa que es indistinto el que profesionales graduados sean tan corruptos como los que de repente han saltado al oficio; sólo con el papel de gambusinos, y aspiren a obtener status y bonanzas, regularmente afincados en resortes de la partidocracia.

Pero y a propósito de éstos últimos, ¿Se puede obligar a un comunicador o a un improvisado, pertenecer al Colegio Dominicano de Periodistas(CDP), para reconocérsele el profesionalismo? Y de otro lado, ¿Son todos los que están en el CDP, profesionales idóneos que, a parte de lo puramente instructivo y técnico, conservan lo deontológico del oficio?

El autor es periodista, miembro del CDP en Nueva York, donde reside.

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