Abel Martinez
Foto: Abel Martínez, alcalde de Santiago

La pérdida de la gobernanza en Santiago

Primeraplanany.com. comparte los criterios emitidos en su editorial de hoy de Acento.com.do., el cual reproducimos integro, tras entender que para que un pueblo avance, una sociedad, un país en si , deben estar unidos, todos los entes por  el bien común.

Gobernanza es un concepto referido al buen gobierno, y en particular a las prácticas correctas de cómo deben hacerse las tareas gubernamentales, de forma que no colidan con las prácticas oscuras, ilegales, abusivas del poder o irresponsables.

Gobernanza es lo que está haciendo falta en Santiago, en donde el gobierno local está en manos del señor Abel Atahualpa Martínez Durán, y sus acciones están resultando altamente contraproducentes, abusivas, irresponsables, ilegales y fuera de cualquier lógica de buena convivencia.

Abel Martínez ha subido su gobierno a una especie de ring de boxeo, con disposición a desafiar a todos los sectores. Ha tenido a que ir a los tribunales con los periodistas, por prácticas irresponsables y restrictivas de la libertad de expresión. Ha entrado con conflictos con barrios y comunidades, ha dispuesto nuevas normas sobre mercados populares, quitando derechos adquiridos y disponiendo de una guardia personal que ha cometido las más abusivas tropelías en sus actuaciones.

También ha entrado en la búsqueda abusiva de recursos que no corresponden al Ayuntamiento de Santiago, queriendo cobrar impuestos nacionales, para apropiárselos para el ámbito local. En sus prácticas ha dispuestos medidas draconianas y abusivas contra comercios con los cuales tiene diferencias en sus cobros. Diferencias que debían debatirse en los tribunales, pero el señor Abel Martínez ha optado por colocar animales muertos, hediondos, en las mismas puertas de los establecimientos con los que tiene diferencias. ¿Se puede pretender algo más propio de mafiosos, delincuentes y abusadores, como colocar animales putrefactos frente a centros comerciales a donde van ciudadanos a almorzar?

Y ahora, el último de los desmanes va contra los santiaguinos que aspiran a tener un Parque Central, como dispuso el gobierno hace más de 10 años, y que se construye por parte de los ministerios de Obras Públicas y Medio Ambiente.

El Ayuntamiento de Santiago forma parte de un patronato, creado mediante decreto del poder ejecutivo, y dentro de ese organismo debe debatir y reclamar las informaciones que necesite. Sin embargo, el síndico de Santiago dispuso unilateralmente la paralización de los trabajos de construcción del Parque Central de Santiago, y posteriormente intimó y puso en mora al Patronato del que forma parte, a través de la presidencia de la Asociación para el Desarrollo de Santiago (APEDI), que ahora detenta el empresario Fernando Capellán.

Es una pena que Santiago esté siendo gobernada por resentidos sociales. Antes tuvo la desdicha de contar con un alcalde que declaró esa ciudad -en un arrebato irresponsable y desenfrenado de desquiciamiento- como socialista. Ahora parece que el señor Martínez va por un camino más peligroso que el recorrido por Gilberto Serrulle.

Martínez fue presidente de la Cámara de Diputados, y se le supone con conocimientos legales elementales,  como para entender que los impuestos nacionales son distintos, muy claramente diferenciados de los arbitrios municipales. También deberá entender que el Poder Ejecutivo tiene potestad para crear instituciones temporales, como el Patronato del Parque Central de Santiago, sobre los que carece de poder decisorio, y debe sujetarse a las normas que le otorgó el Poder Ejecutivo como miembro, en partes iguales con las demás entidades que aceptaron cooperar para terminar esta obra social y recreativa.

La gobernanza le hace mucha falta a Santiago. Estamos convencidos que los humos se le han ido a la cabeza al gobernante local de Santiago, y que por ello, más que gobernar en armonía y cooperación con las fuerzas vivas de esa laboriosa y progresista comunidad, lo que está logrando es un rechazo colectivo, y en taponando decisiones que debían servir para la convivencia.

Nuestro deseo es que el buen juicio retorne al gobierno local de Santiago, donde deberán comenzar a aprender sobre gobernanza.

 

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