Oficina de la JCE en New York en el ojo del huracán


Por Luis Alfredo Collado.- La Junta Central Electoral, regaló boletos para ver tres conciertos del cantautor guatemalteco Ricardo Arjona, a quienes obtuvieran la nueva cédula. Eso generó muchas críticas y a raíz de estas se han producido dos publicaciones para respaldar la gestión del Presidente de ese organismo Roberto Rosario Márquez.

El primer trabajo salió en el Nuevo Diario el pasado 28 de octubre, titulado: “Líderes políticos y activistas resaltan labor de JCE en espectáculos y eventos comunitarios”. En éste aparecen activistas cívicos y políticos que se manifiestan a favor de la forma en que la JCE recluta a nuevos votantes mediante cedulación y empadronamiento que promueve en espectáculos. La nota del Nuevo Diario, no está calzada con ninguna firma.

El otro es un reportaje para la televisión que aparece titulado en Youtube como “Los gladiadores que defienden la gestión de la JCE”. Aquí los protagonistas son reconocidos dirigentes locales del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), como son: Jaqueline Guilamo, Ana Vargas, Gregorio Malena, Yberth Rodríguez y Carlos Félix. También respaldando la modalidad de promoción de la cédula en shows artísticos.

A parte de los conciertos de Ricardo Arjona, otros espectáculos de menor envergadura también han contado con la bendición de la JCE. Se cuestionan los vínculos de la entidad electoral con Félix Cabrera el empresario artístico y de restaurantes, que en uno de sus negocios ha facilitado operar un centro de cedulación en el alto Manhattan.

Parece que tanta defensa no ha sido fortuita ni producto de la espontaneidad de nadie. Lo que aparenta es que en esta circunstancia como en anteriores los recursos para la publicidad que ha manejado la JCE en Nueva York, no han obedecido a un proceso completamente diáfano, por eso siempre se ha cuestionado.

En jornadas electorales pasadas hubo cuestionamientos a los famosos espectáculos de la JCE, de los que se decía los sobrevaluaban con artistas pocos populares y otros traídos de la República Dominicana con escasa proyección en el mercado neoyorquino.

Si alguien está pescando en río revuelto debiera el propio Roberto Rosario averiguarlo para que el embarre no sea mayor.

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