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El salario cebolla

Mi Ventana Óptica

Alejandro Almanzar

Alejandro Almanzar

Por Alejandro Almánzar
Cuando en UTESA analizábamos el libro del rector, Príamo Rodríguez Castillo, sobre Neoliberalismo y Globalización, donde su autor sólo se enfocaba en lo negativo de dicha corriente económica, dije que nada era tan malo, que algo bueno no tuviera.

Coincidí con estudiantes que aseguraban, debíamos buscar su parte positiva, que debía tenerla. Y en efecto, así es, no digo que el sistema endosado al Capitalismo sea la salvación, pero el mismo tiene aspectos muy positivos.

Por ejemplo, gracias a esto se desarrollaron las redes sociales, a las que gente que nunca soñó tener el poder de la comunicación, accede para denunciar de cuantas distorsiones adolece el actual sistema.

Tenemos el caso del raso policial, Daurin Muñoz Martínez, un comunicador disfrazado de policía, quien valientemente usó estos medios para revelar las injusticias y penurias de los policías, y la indolencia del Estado.

Se basó, en las condiciones económicas de sus compañeros, recibiendo lo que definió un “salario cebolla”, que nada más de verlo, da ganas de llorar. Personalmente, no sabía que la cebolla hacía llorar de verla, si no, al picarla.

Pero como economista doméstico, desglosó sus gastos, y eso en verdad, da ganas de llorar. Lo explica mejor, porque fue criado con otro salario pringamoza, pues su padre, un pensionado de esa policía, cobra menos, que el sueldo cebolla del que se lamenta.

Más que un acto de indisciplina, el gobierno y la oficialidad deben interpretarlo como el grito del desesperado. Y saber, que este “atrevido” “policía” cuenta con el apoyo de un pueblo, harto de tanta injusticia social.

Incluyendo sus compañeros de diferentes rangos, que al recibir dicho salario se quedan implorando a un Dios, que parece no escucharles. No hace mucho, un cabo de esa institución en Sabana Perdida, envió ese mismo mensaje, pero con mayor contundencia, al estilo el arquitecto de la OISOE, para denunciar esa barbaridad.

Se pegó un tiro en la cabeza, porque su esposa le exigía cinco mil pesos para celebrar el Cumpleaños de su hijo, y no lo tenía. Este drama de guardias, policías y demás servidores públicos lo conoce todo el mundo.

Entre ellos, las ONGs, que sólo se dedican a buscársela con organismos internacionales para dañar el país. Grupos “populares,” que dicen defender a los pobres, sus superiores inmediatos, y sobre todo, los gobernantes que hemos tenido.

Pero a nadie le preocupa la “suerte” de ellos, quienes con ese salario cebolla sólo pueden conformarse con botar lágrimas, aún cuando sabemos que con parte del dinero que se lleva la corrupción oficial se resuelve ese problema.

Todos en la policía hablan de esto, sólo que por disciplina no toman la decisión de hacer público su malestar, pero como advirtió el raso Muñoz, todo tiene sus límites, muchos otros podrían hacer lo mismo, dispuestos a abandonar un oficio que los hunde en la miseria, a nombre de una disciplina absurda.

A esos hombres que se juegan la vida, defendiendo la patria y la soberanía, aquellos que enfrentan la delincuencia y criminalidad, los están condenando a morir de hambre, mientras activistas políticos reciben lujosos salarios para hacer nada.

Por esta misma Columna he dicho muchas veces, que quisiera usar el espacio para hablar de la Naturaleza y su grandeza, del hombre, sus proezas y noblezas, pero sería absurdo, pasar por alto esos sueldos cebolla de los agentes y su pobreza.

alex15958@hotmail.com
Twitter, @alexalma09

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