El Cuco Allah

Mi Ventana Óptica
Por Alejandro Almánzar

Alejandro Almanzar alex15958@hotmail.com Twitter, @alexalma09

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Era común escuchar a los niños del pasado decirles a los mayores “me salió el Cuco”, pues era el modo de los adultos controlar sus inocentes travesuras, pero adultos terrenales también han sido dominados mediante el temor religioso.

Por eso, no es extraño que los seguidores del Corán presenten a su Dios como el monstruo del terror. Al escuchar mencionar a Allah, a cualquiera se le ponen los pelos de punta, por su capacidad de ejercer el terrorismo contra pobres seres humanos.

Francia conmemora el primer aniversario del ametrallamiento atroz del Semanario satírico Charlie Hebdo, donde el terrorismo religioso acribilló a una docena de personas, periodistas, trabajadores, colaboradores, y a su director.

Paris volvió a ser estremecida con ataques simultáneos, con un saldo trágico de más de cien muertos, y otros tantos que padecen el rigor de la crueldad de quienes usando a Allah como Cuco, ejecutan semejante brutalidad.

Pero recientemente, otro delincuente religioso, machete en mano, entró a una Comisaría de París, gritando “Allah es grande”, siendo abatido por oficiales. Es como si hubiesen llegado a la infeliz conclusión de que entre su Allah y Satanás no hay ninguna diferencia, y que el primero superar al último en criminalidad.

El Corán no tiene nada que ver con el uso dado por el extremismo religioso, pero si somos lo que parecemos ser, como dicen los griegos, entonces, los discípulos de Allah dicen que este es pura violencia, que busca controlar al mundo, no en base a la fe, si no, mediante miedo y el terror.

Dios y el Diablo son creaciones humanas, como instrumentos de manipulación y control, pues frente a un bello paisaje, se manifiesta Dios, ante una masacre como la que ejecutan los seguidores de Allah, eso es el mismísimo Diablo.

El mundo entero está impactado por la violencia, que en el nombre de una religión imponen estos desalmados. En lo adelante, en lugar de ahí viene el Cuco, la gente amedrentará a los niños diciéndoles te vas a salir Allah, y ya los veremos queriendo se los trague la tierra del pavor.

Ahora no sabemos si preferir que nos salga el Diablo creado por el hombre, o el Dios de los terroristas del Corán. Quienes lo hacen por ignorancia, están perdonados, pero quienes lo hacen para someter al mundo, recibirán en lugar de siete vírgenes prometidas, el castigo eterno durante siete reencarnaciones.

Allah es grande, pero en bondad, misericordia, amor y perdón, jamás en violencia, destrucción y resentimiento humano. Él, como nadie sabe de nuestras debilidades, que de lo contrario, no estaríamos en la escuela de la tierra aprendiendo la tarea de vivir.

Quienes siguen en la línea de imponer creencias en base al miedo y el terror, demuestran su involución espiritual y humana. El miedo se pierde, el convencimiento perdura. El adoctrinamiento entorpece, el conocimiento libera.

Cuando escuches decir “Allah es grande”, encomiéndese al Dios verdadero, y aléjese a toda prisa de ahí, para ver si puedes escapar a las acciones diabólicas del Allah musulmán. El Corán terminará considerado el Libro del terror, el que ningún humano sobre la tierra querrá oír mencionar, por las acciones diabólicas de sus promotores.

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