EL 30 DE MAYO DE 1961

MOCA ENCENDIÓ LA CHISPA, Y EL PAÍS FUE UNA PRADERA ARDIENTE.

MAYO 29, 2015 / EN MI TRINCHERA DE LUCHA

En la Villa del Viaducto se gesto el complot contra la dictadura trujillista y no sin razon el doctor Peña Gomez (QEPD) siempre calificó a esta ciudad como “cuna de héroes y sepulturera de tiranos”

David Balcacer C

Por David Balcácer Castillo

Numerosos factores contribuyeron en la ejecución de aquel plan para ajusticiar a Rafael Leonidas Trujillo Molina. La conspiración en el exterior y en el propio territorio nacional era constante. Desde 1948 hasta el 30 de mayo del 1961, no se le dió tregua en la lucha por salir de aquel régimen de opresión que se instaló en el 1930 mediante un golpe práticamente de Estado a las pretensiones continuistas del mocano Horacio Vásquez.

Las cárceles del país estaban llenas de jóvenes apresados, acusados de desafectos al dictador. Muchos fueron asesinados, otros torturados y los más acomodados desde el punto de vista económico tomaron el exilio político. En esta ciudad los Bencosme, Rodríguez, Fernández, Balcacer, entre otras numerosas familias corrieron esa misma suerte.
    
El general Juancito Rodríguez en el exilio, Donato Bencosme asesinado, Manano Fernández, Delio Balcácer y decenas de mocanos guardaron prisión en La 40 y en la cárcel de La Victoria.

Después de varios fracasos por salir de la dictadura, la mayor conspiración contra el generalísimo se inició a raíz de la muerte del piloto Octavio de la Maza, cuando éste fue asesinado por órdenes superiores, como forma de evitar que las agencias de inteligencias e investigaciones norteamericanas descubrieran el crimen perpetuado, el 12 de marzo del 1956 contra el profesor Galíndez Suárez y encubrir unos que otros cómplices gringos en el famoso secuestro del agente vasco quien había escrito una tesis denunciando las barbaries del gobierno de Trujillo.
Para tales fines la dictadura contrató los servicios del doctor William A. Morgan, médico forense norteamericano, para que camuflajeara las indagatorias sobre el suicidio del oficial de la Maza.

Al llegar al cementerio de aquí el especialista Morgan y el procurador Beras se reunieron con José Soba, secretario de Salud, Federico Guillermo, Julia González, secretario del Juzgado de Instrucción, Octavio Viñas Rodríguez, médico forense del Distrito Nacional, quien firmara el certificado de defunción de Octavio de la Maza.

También, estuvieron presentes el capitán Aníbal G. Durán, de la Vigésima Compañía del Ejército Nacional, Abigail Cruz Betemit, primer teniente de la Policía Nacional, encargado de vigilar la tumba donde estaban depositados los restos del piloto militar.

Los hermanos Mario y Rafael de la Maza, así como Antonio Rosario, cuñado del oficial asesinado recibieron ese mismo día el informe de la causa de la muerte, según la necropsia efectuada al cadáver, la que fue notificaba como suicidio por ahorcamiento.

En horas de la noche después de aquel aparataje y simulación de la dictadura, se presentó en compañía de varias personas relacionadas con su familia, el capitán Antonio de la Maza Vásquez y juró vengar esa muerte.

Ese pronunciamiento se hizo Voz Populi en toda Moca. Amigos del jefe que ocupaban posiciones privilegiadas en esta ciudad sabían de las intenciones del hombre fuerte de los aserraderos de Restauración, situación esta que se lo hicieron saber a Trujillo.

El preparativo para la eliminación física del hombre fuerte de San Cristóbal y la nación lo sabían además, Antonio Rosario, Tunti Cáceres Michel, Miguel ángel Michel Díaz, el chofer Saturnino Gumarra, Antonio García Vásquez, así como todos los hermanos y las mujeres de estos. El mismo Vicente, padre del asesinado Octavio decía en alta voz y de manera reiterativa “carajo cuándo es que vamos a salir de ese hombre”, refiriéndose a Trujillo.

Antonio no descansó ni un momento hasta que ejecutó su plan de eliminar a quien le había asesinado a su hermano Octavio de la Maza Vásquez. Otros que se involucraron en la gesta del 30 de mayo fueron personas que Trujillo les afectó sus intereses personales y familiares. La mayoría de los que escriben la historia de aquella ejecución coinciden en esa apreciación con la nuestra.

Los Estados Unidos aprovecharon esta situación y además el rechazo de la comunidad internacional para que este hombre siguiera subyugando al país. La muerte de la hermanas Mirabal, el complot develado, la protesta a través de una pastoral hecha a nivel nacional por la iglesia Católica, el atentado contra Rómulo Betancourt en Venezuela, la insurrección guerrillera de Constanza, Maimón y Estero Hondo, el complot develado de Los Sargentos y otros hechos de sangre, apresuraron la caída de aquel dictador.

En definitiva el valor personal de Antonio de la Maza Vásquez y los hombres que le acompañaron, fueron los que dieron al traste el 30 de mayo, de 1961 con el líder del imperio del terror en la República Dominicana y gran parte del Caribe y Centro América.

(Publicado originalmente en La Información,  pag. 9A Opinión, edición del 29 de mayo del 2015)

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