Conspiración en el Vaticano

Mi Ventana Óptica

Alejandro Almanzar alex15958@hotmail.com Twitter, @alexalma09

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Por Alejandro Almánzar
Hasta llegar al Vaticano, Jorge Mario Bergoglio, conocido desde su función papal como Francisco I, nadie escuchó hablar de que alguna enfermedad estropeara su vida. Aunque una persona casi octogenaria puede padecer quebrantos de salud, resulta extraño, que de repente le diagnostiquen un “tumor cancerígeno”.

Eso fue desmentido, pero hace pensar, que detrás de ese rumor se esconde otra trama eclesial, que busca salir de un pontífice, que no se pliega al famoso Juramento Papal, pues a pesar de negarlo, tampoco dicen de dónde proviene el dardo !envenenado!

El papa Francisco tiene presente por qué crucificaron a Jesús. Sabe, que la conspiración en el Vaticano se remonta a siglos. Que Juan Pablo II murió en su cama, por eso que llaman “obra del Espíritu Santo”, no dejando de pasar por la conspiración que lo puso en la antesala del desencarnar, por el disparo que le hizo un “fanático”.

Hombre de tan elevada espiritualidad, que al dejar el hospital, se dirigió a la celda donde estaba confinado su verdugo, para ofrecerle su perdón, y junto a quien oró por sus pecados y arrepentimiento. Sus sucesores han tratado de continuar su obra de sacar a la Iglesia del arcaísmo religioso, encontrando la resistencia de radicales, dispuestos a todo, para impedirlo.

La conspiración en el Palacio Eclesial es una constante, que ha impedido no sólo el avance de la Iglesia, si no, de la humanidad, pues ésta incide en los creyentes, y de hecho, en la Ciencia, a lo que se opone, porque es lo único que puede hacer caer el velo, y dejar la verdad de lo humano y lo espiritual al desnudo.

Fue el peligro que asechó a pontífices que “misteriosamente” murieron, y nadie descarta que con la información aparecida, se esté preparando la Capilla Ardiente del actual ocupante de El Vaticano. Es el modo de grupos sacar del juego terrenal a grandes hombres que en el catolicismo rechazan a una institución cerrada, a donde violaciones de niños, niñas, mujeres casadas y seminaristas son “actos “divinos”.

Muchos papas han sido envenenados, Juan Pablo I, el número 263 en ocupar esa posición, fue el último. Apenas, duró 33 días en el pontificado, porque deploró que esta poseyera demasiadas riquezas, con tantos pobres en el mundo, creyendo que los discípulos de Agustín de Hipona debían hacer honor al hijo de María y José.

Esto fue suficiente, para que en un festejo le pusieran veneno en su copa. Había que salir de él, e igualmente deben estar pensando con el primer papa latino, porque su discurso es el mismo, veamos, “Papa deplora obispos y sacerdotes vivan apegados al dinero”. “Eclesiásticos no deben llevar vida de faraones”.

Probablemente, consciente de eso, insiste ante los feligreses que recen por él, seguro de lo que en su contra puede estarse urdiendo. No sería sorpresa, si un día cualquiera, el mundo amanece con la infausta noticia, ya que, en la Iglesia cohabita esa corriente de línea dura, presta a ejecutar a cualquier papa de ideas progresistas.

La versión de un “tumor” en su cerebro, puede ser el ensayo de quienes conspiran en El Vaticano, contra los representantes de la Iglesia que aspiran a un mundo más abierto, y menos ignorante, lo que para esos radicales resulta inaceptable.

alex15958@hotmail.com
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