Carajo, al fin, Manuel Antonio…!!


Por Juan Cruz Triffolio.- Este 19 de enero, es uno de esos días en que el calendario político dominicano se torna gris aunque esperanzador.

Es fecha de dolor y tristeza al tiempo que de amor a la patria, evocación de superación y valoración del servicio que estila humanismo sin límites.

Es efeméride para regocijarnos en el compromiso de nunca olvidar el significado de la dignidad, el decoro y el patriotismo, cimentado en el amor a la defensa de las libertades y la consagrada lucha por los Derechos Humanos.

Un día como hoy, 19 de enero, 1960, un gigante de tez de ébano, con un corazón rebosante de mansedumbre y un rostro impregnado de una constante sonrisa angelical, es malogrado por los tentáculos de la oprobiosa y entonces tambaleante dictadura trujillista, para repercutir con brillantez y méritos sobrados en el privilegiado escenario de la gloria eterna nacional.

Hablamos de Manuel Antonio, hijo de doña María Heriberta (Berta) Tejada, la humilde, abnegada y ejemplarizante madre, dedicada a los oficios domésticos y del emprendedor Luis María Florentino, a quien sus allegados, cariñosamente, motearon como Luis Tutú.

Del Tejada Florentino de la fértil y laboriosa comarca Salcedense, cuna de auténticos paladines que resaltan como paradigmas en las páginas de oro del libro sagrado de nuestra historia libertaria.

Hacemos referencia al inquieto y humilde limpiabotas que aún estigmatizado por la falta de un apellido paterno nunca encubó el odio ni perdió las esperanzas de crecer positivamente.

Conversamos del adolescente aguatero que arropado por el silencio contribuía con la manutención diaria de los suyos prestando a su comunidad un servicio, para aquella época, vital.

Aludimos al incansable y fino ebanista que con sus delicadas manos y su creatividad envidiable, preñó de incontables y variadas obras de arte su lar nativo.

Es el mismo Manuel Antonio quien, abrazado por la musa que motivaba su vivir cotidiano, supo deleitarnos con hermosas y románticas composiciones, proyectando un dominio extraordinario en el manejo de delicados instrumentos musicales, lo que le hizo merecedor de ocupar la dirección de la Banda de Músicos del municipio de Salcedo.

Es el Manuel Antonio Tejada Florentino, quien salpicado de innumerables necesidades y sacrificios, teniendo como fuente de sustentación algunos de los referidos oficios, logra romper las barreras, estudia Medicina en la Universidad de Santo Domingo y luego alcanza la investidura de Primer Cardiólogo Titulado Dominicano, en la Universidad Nacional de México, para finalmente convertirse en uno de los inmensos humanistas en su suelo patrio.

Es el mismo Tejada Florentino, quien con su carismática presencia, persuasiva elocuencia y paradigmática vocación de servicio social, sobretodo en el campo de la salud y la masonería, trascendió en el problematizador quehacer de la política opositora al oprobioso régimen trujillista, al extremo de constituirse en una de las figuras de nombres sonoros en el glorioso Movimiento Patriótico 14 de Junio.

Y hoy, fecha en que conmemoramos el 56 aniversario de su desaparición física, sobran razones para embriagarnos de orgullo y alegría, tanto por el legado heredado como por la manera que resaltamos sus extraordinarios y valiosos aportes a los hombres y las mujeres identificados con el respeto a los Derechos Humanos, la Libertad y Amor a la Patria.

Carajo, al fin, Manuel Antonio..!!

Tu Casa-Museo, el centro histórico, cultural y artesanal que esperamos sea convertido en el espacio de todos, gracias a la certera iniciativa de tus familiares, amigos de siempre y tu entrañable pueblo, Salcedo, será una hermosa realidad en tu otrora taller de ebanistería que evoca tantas amargas y gratas vivencias.

Carajo, al fin, Manuel Antonio..!!

Algunas de las autoridades nacionales y provinciales aquilataron, por vergüenza o dignidad, tus inconmensurables contribuciones al proceso democrático y libertario de la tierra de Duarte.

Carajo, al fin, Manuel Antonio..!!

Tu reconocimiento en justicia se hace presente por medio de una proclama legislativa que honra más a quienes hoy la leerán, en el corazón del imponente y remodelado templo parroquial San Juan Evangelista, en tu pueblo natal, que a ti, ícono del sacrificio, la dignidad y el patriotismo nacional.

Cuánta satisfacción y orgullo sentimos al observar a los diversos representantes de las denominadas fuerzas vivas de la nación, desfilar erguidos de emoción y amor patrio, por las angostas e históricas calles Salcedenses, levantando los símbolos nacionales, coreando el canto patrio y elevando tu imagen, en ánimo de honrar tu pensamiento, accionar y ejemplo imperecedero.

Carajo, al fin, Manuel Antonio Tejada Florentino…!!

Ya era tiempo…!!

El autor es Sociólogo y Comunicador Dominicano

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