Asesinato de Blas Olivo

Alejandro Almánzar

Alejandro Almánzar

Mi Ventana Óptica

Justamente cuando finalizaba la Semana del Periodista, apareció el cadáver del periodista de Bonao, Blas Olivo, con cinco disparos en el pecho. Familiares atribuyeron su desaparición a la delincuencia, puesto que no tenía problemas con nadie.

Un mes después de su muerte, los oficiales a cargo de la experticia, afirmaron que efectivamente, se trató de un atraco, algo que dejó dudas, pues qué extraño, lo ejecutan de cinco disparos en el pecho para “atracarlo”?.

Su vehículo era lo de más valor que cargaba, y en el “atraco” no se lo quitaron, muy extraño. En la autopsia se comprobó fue torturado, lo que deja bien claro que se aseguraron no viviera para contarlo.

He rastreado su labor periodística, y la verdad es, que no veo en esos trabajos denuncias o comentarios que puedan inducirnos a que alguien tuviera motivos para matarlo por su oficio, como sucedió con otros periodistas.

Pero los hechos demuestran, que detrás de su muerte hay gente dispuesta a todo, para que nadie sepa el móvil de su asesinato. El jefe de la policía, Castro Castillo, en rueda de prensa, aseguró que fue obra del crimen organizado.

Ya tenemos dos versiones, con más preguntas que respuestas, pues primero se trató de un atraco, sin decir qué le sustrajeron. Y lo del crimen organizado, arroja más sombras que luces, ya que, tampoco explica en qué consiste.

Si fue por encargo, debería explicarse, quién pagó el encargo, y razones para hacerlo, pues señalar al recluso José Miguel Rodríguez como cabecilla de la banda que ordenó su muerte desde una cárcel de Monte Plata no dice nada.

Y dirá mucho menos ahora, cuando lo silenciaron para siempre, igual que a su gatillero. Al día siguiente, el mismo jefe policial declaraba el caso complejo, dejando abierta la investigación. Pero al otro día, la prensa reportó la muerte en el sector El Tamarindo, de Hamlet Guzmán, en “enfrentamiento” con la uniformada.

Fue quien apretó el gatillo contra el periodista “dijo la policía”. Eso preocupó al presidente del CDP, Olivo de León, y  a familiares de Blas, quienes pidieron a las autoridades resguardar la integridad de los acusados, para esclarecer el crimen.

Voces que clamaron en el desierto, pues a unos días de ese pedido, resultó muerto José Miguel Rodríguez Almonte, dentro de su celda, según dice la policía, cuando fueron a requisarlo por informaciones de que poseía arma de fuego allí.

Eso dice, que la muerte de Olivo engrosará a la lista de expedientes sin solución, como el banquero Héctor Méndez, el senador Darío Gómez, y otros, que la complicidad policial sepultó con los cuerpos de sus asesinos.

Si acallaron al jefe de sicarios y al gatillero, a quién le sacarán información sobre quién pagó para ejecutarlo? Tenía problemas personales con sus asesinos? Les dirán a la familia y al CDP que hicieron venganza matando a sus verdugos? Sin dudas, es otro asesinato que la pirámide invertida no logrará desentrañar.

alex15958@hotmail.com

Twitter, @ alexalma09

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