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Haiti Queman

Ante un panorama desolador, Destrucción y Saqueos en Haiti

Ysela 1

PUERTO PRINCIPE.-Haiti, el vecino mas cercano de la República  Dominicana, el cual comparte una misma isla vive una situación de sitio desde hace tres dias, destrucción y saqueos en un 90%  de su economía y aparato recaudatorio, generador de empleos y riquezas totalmente destruido.

 Las empresas industriales o comerciales más importantes de la nación reducidas a cenizas/desaparecidas! Los efectos en la economía peores que los del embargo de la década de los 1990/2004 (economía -20%) y la destrucción provocada por el terremoto del 2010.

El periodista Delis Herasme conocedor del tema haitiano hace un simple ejercicio de los que podria suceder en el territorio nacional , una situación similar de lo que ha pasado en Haiti, calcule lo que podría ser el saquear, destruir y reducir a cenizas los 10 hoteles más importantes de la ciudad de Santo Domingo, destrucción de las 3 cadenas más importantes y los malls, supermercados y tiendas de electrodomesticos.

Para nadie es un secreto que diez familias controlan todo en Haiti, hasta la respiracion

Herasme sigue advirtiendo sobre la posibilidad de que grupos disgustados con el gobierno dominicano quemen la Zona Industrial de Herrera! Saquear Mercado de La Duarte y el Merca Santo Domingo!!!!Saquear y quemar casi todas las plazas  comerciales de Santo Domingo! Reducir a cenizas las 10 distribuidoras de todas las marcas de vehículos!!! Hoy el estado Haitiano NO TIENE DE DONDE RECAUDAR 1 GOURDE y encima de eso imponer un aumento del 100% de los aranceles a productos provenientes de la República Dominicana! HOY LA ECONOMÍA HAITIANA ESTÁ EN 0 (CERO)!!! lo más curioso  es que ninguna de las Fuerzas de Seguridad se movió, ni la Policía Nacional, ni la MINUSTAH, ni el recién creado Ejército Nacional!

Haití es una Bomba de tiempo Social. ¿Quién encendió la mecha?

En el 2005, la FESS (Foundation for Environmental Security and Sustainability), dirigió un estudio sobre el ecosistemas de la isla. El resultado revela que, dada las condiciones de miseria, la migración y a su desastre ecológico, el vecino país representa una amenaza real para el estado dominicano. Y calificó la situación como “una bomba de tiempo”.

Los autores del informe, entrevistaron a Jeffrey Stark si estaba de acuerdo con ese pronóstico, a lo cual respondió: “Si. Haití es una Bomba Atómica a la que se le está agotando el tiempo”.

El tema es más preocupante cuando pensamos que Haití ya ha entrado en la fase final de agotamiento de recursos agrícolas, quedándole solo un 2% de bosques, los cuales siguen talándose a un ritmo creciente de 10% cada 5 años. Para el campesino haitiano solo hay dos opciones: seguir talando o morir de hambre.

Y no es solo los bosques, según El Depto. de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), el mismo suelo ha ido quedando estéril, y habrá cada vez menor disponibilidad de agua.

Una Bomba de Tiempo Social.

No es un secreto que antes, el pueblo haitiano, en complicidad con la guardia fronteriza dominicana, ha venido cruzando la frontera con el fin de explotar los árboles del bosque vecino, para convertirlos en carbón, lo cual proveía para su subsistencia. Pero ahora, esa actividad se ha reducido, gracias a que ambos los estados vecinos han recrudecido sus políticas migratorias y fronterizas. Esto alivia la presión sobre nuestras montañas, pero incrementa el cuadro de miseria del vecino país.

Las autoridades haitianas han construido un muro fronterizo que dificulta el contrabando de carbón que antes sustentaba su necesidad de combustible. Paralelamente, el estado dominicano, consciente de la amenaza forestal, ha recrudecido las medidas para impedir la tala indiscriminada de sus árboles.  Estas medidas combinadas, lógicamente ha provocado mayor desesperación e incertidumbre en los haitianos, a la par que sean más agresivos con la explotación de lo poco que le queda de sus bosques.

Haiti Pobladores

¿Resultado? Más Hambre.

Y un pueblo hambriento, es una explosión social esperando suceder.

Conscientes del sentimiento de desesperación, desde el estado haitiano se le está diciendo al pueblo, que República Dominicana tiene los recursos que ellos necesitan para sobrevivir; y que además, ellos tienen DERECHO de apropiárselos, dado que ellos contribuyeron con su trabajo, al enriquecimiento del estado dominicano, beneficio que nunca les ha sido pagado, según ellos.

Como consecuencia del discurso, el haitiano ha interpretado y denunciado públicamente, que las políticas que Dominicana ha tomado para preservar sus recursos forestales, su estabilidad social y su seguridad nacional, como medidas motivadas por el odio y el racismo.

De acuerdo a una encuesta del portal digital HPN (Haití Press Network), la gran mayoría de los lectores, que participaron en el sondeo, consideró que el gobierno haitiano no ha hecho un buen manejo del tema sobre la repatriación de ilegales por parte de República Dominicana. De 207 participantes, 190 (91.79%) respondió No, mientras que solo 17 (8.21%) dijo que estaba de acuerdo con el manejo que ha dado Haití al tema migratorio.

La práctica de tergiversación y manipulación no es nada nuevo en su cultura. Jean Bertrand Aristide, en sus delirios tiránicos, logró sustentarse en el poder manipulando ideológicamente las angustias de los miserables, alimentando los odios sociales y étnicos. Ese discurso es el que aún permanece. Como resultado, el común de los haitianos se siente explotado, despreciado y humillado por los “blancos”, por los “ricos” y por los extranjeros, en especial, los dominicanos.

La situación expuesta, ha llevado al Dr. José Luis Taveras, fundador del prestigioso buffet de abogados “Fermín & Taveras”, a escribir un artículo titulado: “HAITÍ: ¿AMENAZA APOCALÍPTICA?”

En dicho artículo, el autor expresa sus inquietudes en forma de preguntas:

• ¿Qué pasaría con nuestra generación si ante una situación de hambruna o de explosión social tuviéramos que soportar un éxodo masivo y violento de miles de haitianos?

• ¿Cuál sería el papel de la comunidad política internacional frente a un cuadro como éste?: ¿nos impondrían soluciones drásticas como lo hizo en los Balcanes?

• ¿Presionaría para lograr un nuevo estatus político para las dos naciones?

• ¿Qué tan lejos estamos de eso?

¿Y pasa al explicar la razón de sus inquietudes, así?

“Estas inquietantes preguntas no nacen de una imaginación febril o prejuiciosa, son amenazas latentes que cobran más sentido con cada minuto que pasa.

En Haití están dadas todas las condiciones para que en cualquier momento suceda una catástrofe social con matices apocalípticos; es sólo cuestión de tiempo.

En el tránsito hacia una estabilidad cada vez más remota, se han producido grietas irreparables en la base social y ha habido fuertes rupturas en los procesos políticos hacia la democracia.

Haití es una amenaza real. El camino de la confrontación social violenta es inexorable.

Los breves espacios de aparente gobernabilidad son socavados por las presiones sociales de una nación atrapada en condiciones infrahumanas de subsistencia.

Los pálidos esfuerzos de la comunidad internacional se diluyen; los fondos de la cooperación internacional no fluyen por la inseguridad institucional.

Se trata de un país donde no funciona nada: ni el Senado, ni el Parlamento, ni el sistema judicial; todo esto en medio de una indefensión ciudadana sobrecogedora”

Y agrega:

“La crisis de Haití es compleja y estructural, por eso hasta su simple abordamiento resulta un ejercicio dificultoso. Sobre este aspecto, Tomas Brundin, ex-jefe de cooperación internacional de la ONU en Haití, en una declaración prestada a la agencia británica BBC, señala: “Ayudar a Haití es complicado debido a su pobreza, por el problema de la dictadura y la esclavitud en su historia… también tenemos la cuestión de la religión, la mezcla del vudú y el catolicismo, incluso su idioma. Todo esto hace que sea muy difícil entender qué pasa en este país”. La propia ONU, impotente, ha lanzado la voz de alarma a la comunidad internacional para que vaya en auxilio de ese país. La reacción ha sido tan fría como retórica.

Francamente hablando, Haití no está en la agenda de nadie.

Los graves e históricos problemas haitianos no solo se acumulan sino que se agudizan, llevando a ese país por derroteros cada vez más inciertos y sombríos.

No obstante lo anterior, otras incidencias han turbado el cuadro: la inserción del narcotráfico organizado y una población peligrosamente armada”

El Dr. Taveras toca un punto delicado: Haití se ha convertido en un Narco-Estado Armado:

“La política permisiva del gobierno de Aristide hacia el narcotráfico internacional, ha sentado las bases de un verdadero narco-Estado. Aristide se marchó forzosamente de Haití pero dejó intactas esa estructura de poder. Ahora en Haití manda el narcotráfico sobre el polvorín de una población armada.

El Departamento de Estado de los Estados Unidos destaca en uno de sus informes que parte de los grandes problemas que encara el combate del narcotráfico en Haití lo constituye la corrupción policial, así como la existencia de un sistema judicial “disfuncional” en el que jueces y fiscales son susceptibles de “intimidación y soborno”.

Y es que en Haití lo único que institucionalmente opera son las agencias internacionales de cooperación residentes ya que la corrupción ha impedido los mínimos avances de una sociedad con características tribales. Todo eso ocurre mientras de cada diez jóvenes haitianos en condiciones de extrema pobreza, seis se encuentran armados.”

La política migratoria recién implementada por el gobierno de Danilo Medina, ha encendido una llama de discordia que ha exacerbado las pasiones de ambos lados. El Ministerio de Defensa ha sellado la frontera entre Rep. Dominicana y Haití para evitar una ola de ilegales, lo cual ha encendido aún más los ánimos y profundizado las diferencias, entre haitianos y dominicanos que ya se perciben como enemigos activos.

Figuras religiosas como el Cardenal López Rodríguez dice que “no descarta República Dominicana sufra explosión social similar a Francia”, donde hace poco estalló una explosión social generada por inmigrantes que reclaman sus derechos.

De hecho, recientemente se han materializado enfrentamientos en la frontera, donde haitianos residentes en poblado de Anse Au Pitres rodearon el consulado dominicano impidiendo la salida de sus empleados, en respuesta a la detención de varios pescadores haitianos en aguas dominicanas. El incidente degeneró en un enfrentamiento a pedradas y balazos entre haitianos y dominicanos, por lo cual, la seguridad tuvo que ser redoblada con militares del Ministerio de Defensa, para apoyar al Cuerpo Especializado de Seguridad Fronteriza (CESFRONT).

Se han efectuado varios episodios de haitianos quemando la bandera dominicana, entre ellos, frente al consulado Dominicano en Puerto príncipe, y en el mismo suelo en suelo nacional, como ocurriera en El Seíbo y Bonao; donde incluso han izado en su lugar la bandera haitiana.

Tales hechos han alimentado en los residentes el temor de una “poblada” o matanza de dominicanos, como ha sucedido en la historia, ya que como se dice: “este tipo de violencia es un rasgo cultural de la sociedad haitiana y forma parte de sus raíces históricas”.

Seamos claros. La condición de extrema pobreza en Haití no va a desaparecer. Sus recursos naturales pronto se van a agotar. Y esto tendrá seguro consecuencias sociales.

El citado abogado Dr. Taveras ha dicho:

“¿Qué pasaría si Haití cayera en una guerra civil dada una situación de hambruna?;

¿Qué frontera podrá detener la avalancha de los instintos de conservación?;

¿Cuál sería la posición de una comunidad internacional huidiza e impasible?

Las respuestas históricas las encontramos en África, que ha sido escenario de desplazamientos de pueblos, linchamientos horrorosos, actos de barbarie y de depredación inenarrables en luchas tribales que han sacrificado poblaciones enteras ante la indiferencia irresponsable de la comunidad internacional.

Hablar en términos tan gráficos, en un contexto de tanta inconciencia como el nuestro, sería pecar de tremendismo xenofóbico. Lo cierto es que no sabemos a qué temerle más, si a la posibilidad de tan espeluznantes eventos, o al nivel de ignorancia del pueblo dominicano sobre el tema haitiano. ”

Cuidado con los solidarios y los pacificadores.

Haití es una carga pesada para la comunidad internacional. Es un estado fallido cuya problemática va más allá de su pacificación y estabilización política. Padece de una crisis prácticamente insoluble, aun a largo plazo, y las ayudas no trascienden más de lo que imponen las políticas y los protocolos de cooperación internacional. Encarar el peso de un Estado colapsado y asumir la reconstrucción de una nación desde sus bases, no es ni de cerca viable.

Haití ha sido abandonado a su suerte. No hay realmente un plan internacional que involucre activa y sostenidamente la voluntad de las principales naciones del hemisferio. Según las declaraciones publicas del propio presidente Martelli, Haití se ha convertido en un país que ni siquiera puede albergar a sus propios ciudadanos.

Conscientes del drama actual y del caos venidero, un grupo de países poderosos ha elaborado una simple estrategia: “Haití debe fusionarse a la Republica Dominicana”.

Declaraciones que han irritado al pueblo dominicano.

La clara intención de las fuerzas extranjeras está dirigidas a que detengamos cualquier intento de deportación, a que eliminemos la frontera y al final, que unifiquemos la Isla. Con esto, están creando las condiciones para evitar un éxodo masivo de haitianos hacia sus propias fronteras.

Haiti Frontera

Para enturbiar más las aguas, cada día oímos en la prensa internacional una serie de acusaciones tratándonos de xenófobos, racistas e insensibles, por negarnos a acceder a tales planes. La misma campaña ha impactado ambos lados de la isla, que comienzan a enfrentarse violentamente.

Algunos grupos han advertido que estas denuncias no son más que “un plan para precipitarnos a una guerra con Haití, utilizando los elementos extremistas de ambos lados de la isla y así justificar intervención extranjera”. La intervención militar extranjera tendría como objetivo la unificación forzada de ambos estados, argumentando que en la isla “no existe un estado de derechos”.

Tragedias, una tras otra

Una nueva tragedia tocó piso haitiano con la llegada del Huracán Matthew, el cual dejó más de 800 personas sin vida, decenas de miles desplazadas e incalculables destrozos por doquier. Este nuevo incidente abre una nueva crisis humanitaria que urge por atender y que se suma a muchas otras.

Cada desastre natural sufrido, trae consigo más desolación, dependencia externa y pobreza. Hoy, Haití es uno de los países más necesitados de la región con una tasa de pobreza extrema que ronda el 77%, según datos de PNUD.

Las organizaciones de la sociedad civil temen que este nuevo embate de la naturaleza empeore la hambruna existente, ya que el huracán ha hecho que se pierdan miles de hectáreas en cosechas y reservas de alimentos. El 65% de la población de Haití se dedica a la agricultura de subsistencia a pequeña escala.

Esta tragedia se sumó a otra que Haití todavía no había superado, se trata de uno de los peores terremotos que sufrió en 2010 cuando murieron alrededor de 230 mil personas. A raíz de este incidente, y la falta de capacidad de su gobierno por atender la emergencia, se desató una epidemia sanitaria de cólera que ha cobrado la vida de 9 mil personas y que aún no ha podido erradicar totalmente por la falta de higiene y la insalubridad del agua y que tras Matthew no puede sino ir a peor.

Amnistía Internacional denunció que luego de 6 años de aquel devastador terremoto, al menos 60 mil personas que perdieron su hogar viven en condiciones precarias en 45 campos provisionales. Las condiciones en estos refugios son inhumanas porque la financiación para la ayuda humanitaria acabó. Por poner solo un ejemplo de los dramas que ahí se presentan, las violaciones a niñas se han hecho frecuentes, muchas de ellas contrayendo enfermedades de transmisión sexual con pocos años de vida.

Haití no debería estar en estas condiciones tan deplorables

ONGS internacionales han denunciado que antes de los desastres naturales Haití ya era el país más pobre del hemisferio occidental y con la distribución de ingresos más desigual. Además, no ha tenido la suerte de contar con líderes políticos que la saque adelante.

“Mucho antes del terremoto, Haití ya padecía de pobreza extrema, enorme desigualdad, inestabilidad política crónica y unas instituciones del Estado débiles y corruptas. Las voces de los haitianos que viven en la pobreza rara vez son escuchadas para el desarrollo de políticas que tienen un impacto directo sobre sus vidas”[2], manifestó Oxfam Intermón.

La corrupción, las redes informales de clientelismo y la exclusión de la mayoría de la población en los proyectos sociales restan legitimidad a las instituciones públicas y crean un descontento social que cada vez es peor. En los últimos meses el país ha sido escenario de fuertes protestas sociales que han llevado a que más personas mueran o sean víctima de la represión del Estado.

Un informe realizado por esta organización muestra que para 2007 el 72% de la población haitiana ganaba menos de dos dólares al día.

La pobreza es tal, que mucha de la gente que vive en las barriadas prefiere ir a los campamentos donde se encuentran miles de desplazadas y de desplazados, solo para disfrutar de servicios básicos como el agua y el saneamiento de forma gratuita y de mejor calidad que la que llega a sus hogares.

Desarrollo sostenible para Haití

Con urgencia, las más de 10 millones de personas que viven en Haití, necesitan que se creen y coordinen políticas internas y ayudas internacionales orientadas a cumplir los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Poner fin a la pobreza, hambre cero, agua limpia y saneamiento, reducción de las desigualdades y trabajo decente para el crecimiento económico son algunos de los objetivos que necesita el pueblo haitiano con más urgencia para vivir dignamente. Estos objetivos deben alcanzarse con verdadera voluntad política, es necesario autoridades que trabajen por el bienestar de toda la ciudadanía, sin exclusión alguna.

Es lamentable que Haití sea hoy un ejemplo negativo de lo mal que está el mundo si continuamos viviendo como lo hacemos, es hora de cambiar y un buen comienzo es aplicando la nueva agenda de desarrollo sostenible que firmaron más de 190 Estados el año pasado en la sede de la Organización de Naciones Unidas (ONU).

Expertos aseguran que la comunidad internacional no ha hecho lo suficiente por Haití, ya que la ayuda que brindan muchas veces es poca, es desviada, es equivocada o es dejada en manos de las autoridades locales sin ningún tipo de revisión ni seguimiento. Este panorama hace inminente que el último objetivo de la agenda sostenible que habla de crear alianzas para lograr el desarrollo también sea recordado y aplicado con más rigurosidad.

Datos actuales de pobreza en el mundo

  • 836 millones de personas aún viven en la pobreza extrema
  • Alrededor de 1 de cada 5 personas de las regiones en desarrollo vive con menos de 1,25 dólares diarios
  • Los elevados índices de pobreza se ven a menudo en países pequeños, frágiles y afectados por conflictos

Conclusión.

Para bien o para mal, el destino de la Republica Dominicana está atado por la geografía al destino de nuestro estado vecino, y debemos, desde ahora, estar advertidos y prepararnos para lo peor.

El deterioro de las condiciones de vida en ese país pronto devendrá en una explosión social catastrófica. Viendo este escenario, las interrogantes animan estas reflexiones.

¿Estará la República Dominicana preparada para una contingencia como esa?

Sin duda Haiti es uno de los pueblos más golpeados por los desastres naturales, el brote de terribles epidemias y la inestabilidad política. A pesar de ser el segundo país de las Américas en conseguir su independencia –solo después de Estados Unidos –hace más de 200 años, no ha podido emprender un rumbo que lleve a su ciudadanía a mejores condiciones de vida y, lo más alarmante, es que tiene décadas siendo la nación más pobre del continente y una de las naciones más pobres del mundo, sin esperanzas de un progreso a corto plazo.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) ha afirmado que este país ocupa un lugar tan bajo en cuanto a desarrollo humanos que los haitianos –y en especial las haitianas por lo que revela Oxfam Intermón –tienen muy reducidas probabilidades de explotar al máximo su potencial y de vivir en condiciones dignas.

Las causas son una economía en ruinas, la inexistencia de infraestructuras que atiendan las necesidades básicas de la población, una tasa de desempleo alta y niveles de analfabetismo de casi el 50%.

Del mismo modo, es una nación donde las desigualdades sociales son cada vez más abruptas. Oxfam Intermón afirmó que el país se divide entre una mayoría negra criolla cada vez más empobrecida y una minoría mulata, que representa solo el 1 % de la población, dueña de casi la mitad de la riqueza del país[1].

La mayoría gana menos de 2 dólares al día.

Fuente: (Dominican Journal)

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