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Las drogas callejeras más mortíferas

Ante un mundo idiotizado ( drogado )


A diario ocurren en el mundo hecho espelunante, muchos de ellos no sale a la luz pública, quedan en cuatro paredes, Sin embargo no dejan de ser preocupantes.

Es posible que sus causas sean diversas, y una de ellas de seguro esta relacionada con el uso desmedido del celular y la internet, lo cual nos conduce a la depresión, ansiedad y sensación de soledad,  que no le quepa la menor duda.

Si usted dedica más de 30 horas de su tiempo de ocio semanal a navegar por Internet, descuida sus relaciones personales, pierde horas de sueño, no puede controlar el tiempo que pasa en línea o sufre ansiedad cuando apaga la computadora o si su celular se descarga, podría ser catalogado como ciberadicto.

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El estar constantemente pendiente de mensajes entrantes o de si el teléfono suena o vibra, y tener activadas diversas alertas de noticias y de correos electrónicos entrantes, puede abrumar a quienes no pueden dejar un solo mensaje sin revisar o contestar, o no resisten el impulso de ver todas las notificaciones de inmediato.

Así lo señala un estudio de la Universidad Estatal de San Francisco, EE. UU., publicado en la revista NeuroRegulation.

¿Por qué nos hacemos adictos al celular? Según confirma Erik Peper, coordinador del estudio: “La adicción al teléfono inteligente comienza cuando se forman conexiones neurobiológicas en el cerebro. Esto funciona de una forma similar a como funciona la adicción a opiodes o a personas que toman oxitocina para aliviar el dolor”.

El 53% de los usuarios de teléfonos móviles padece nomofobia

En otras palabras, las notificaciones, vibraciones y alertas en nuestros teléfonos nos hacen sentir comprometidios a revisarlos y, para ello, utilizan los mismos caminos neurales en nuestros cerebros que se utilizan para alertar de posibles daños, como el ataque de un depredador.

Esto se complica cuando existen muchos trabajos para los cuales es necesaria la conexión a Internet, lo cual también pone en riesgo a las personas que necesitan estar respondiendo correos electrónicos laborales y resolviendo asuntos de trabajo en su tiempo de ocio.

Esto hace que la persona tenga menos tiempo de descanso y mayores posibilidades de adicción al trabajo. Tal situación pone en jaque la salud mental y esto, a su vez, hace que la ansiedad y la depresión pueden encontrar terreno fértil.

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Jóvenes adictos a Internet tienen mayor riesgo de depresión

Sin embargo, de acuerdo con Peper, este multitasking termina siendo un semitasking, es decir, la persona hace dos o más tareas al mismo tiempo, pero las hace con la mitad de la calidad o en el doble del tiempo que si realizara una sola tarea a la vez.

Además, los jóvenes que utilizaban más su teléfono celular eran más popensos a los problemas de postura y el dolor de cuello.

Esta no es la primera vez que una investigación asocia la adicción a Internet con depresión o ansiedad. En el 2010, psicólogos de la Universidad de Leeds, en Reino Unido, evaluaron el uso de Internet y los niveles de depresión de 1.319 personas con edades entre 16 y 51 años, residentes en el Reino Unido.

Adictos a la tecnología buscan curarse en clínica ‘detox’ en Brasil

El documento, publicado en la revista Psychopathology, señaló que los jóvenes eran los más propensos a sufrir adicción a Internet, mucho más que que los usuarios de mediana edad. La edad promedio del grupo de adictos fue 21 años.

Además, los adictos tuvieron una mayor incidencia de depresión, de moderada a severa, que los usuarios no adictos.

Padres que sufren depresión le ‘transmiten’ este mal a sus hijos

El primer paso consiste en reconocer que las compañías de tecnología son conscientes de cómo responde el cerebro humano y se aprovechan de ello. Una forma de comenzar este proceso de “liberación” es desactivando las notificaciones y limitando los horarios del día para responder correos electrónicos y para revisar redes sociales. Además, ayuda programar las actividades importantes de estudio y trabajo sin interrupciones del celular, para así concentrarse en lo que se está haciendo.

Otras medidas consisten en eliminar el uso de audífonos cuando se está caminando, para así ser más consciente de lo que sucede alrededor.

Buscar pasar más tiempo en contacto cara a cara con los seres queridos es otra sugerencia. Eso sí, mantenga el teléfono guardado en su bolso o lejos de usted, para que así pueda concentrarse en pasar tiempo de calidad con esas personas.

Adicción a Internet será catalogada como patología

La psicóloga costarricense Ana María Agüero es de la misma opinión: “Busque momentos de ‘desconexión’. Tal vez usted necesite Internet para el trabajo. Tal vez el tenerlo todo en el teléfono le haga más fácil trabajar, pero, una vez que llegue a su casa deje el teléfono a un lado y dedíquese a usted mismo y a su familia. O salga con sus amigos y ni siquiera vuelva a ver el teléfono”.

“A veces necesitamos volver por un par de horas a aquella época de 1990 cuando nadie andaba con celular y si alguien tenía que comunicarse con uno, lo llamaba a la casa y tenía que esperarse a que uno regresara para hablar”, concluyó.

Hoy día, ¿qué chaval de quince años no tiene un móvil? Inclusive hasta desde los infancia , las madres ‘’modernas’’ le facilitan un celular a sus hijos, para mantenerlos tranquilos.

Según el Instituto Nacional de Estadística, casi ninguno. Los padres se los facilitan a los adolescentes porque así los tienen localizados, pero quizá no lo harían con tanta alegría si supieran que “la mitad de los adolescentes hacen un uso del teléfono que está en el límite de lo adictivo“.

Lo dice José Luis Carrasco, psiquiatra del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, que añade que el smartphone engancha tanto como la cocaína u otras drogas. “Es una adicción grave. El que la sufre no es capaz de concentrarse en nada, y sin aquello que le proporciona un estímulo, o sea, el móvil, se vuelve irritable”, apunta el doctor Carrasco. Cuando surge un problema así, la solución pasa por retirar el teléfono. También se puede prevenir teniendo en cuenta el perfil del potencial adicto. “De carácter impulsivo, no tolera la monotonía y es proclive a engancharse a cualquier cosa que le proporcione gratificación inmediata“, explica este psiquiatra.

Tan asi que a la hora de visitar por ejemplo un centro clinico, u otro lugar donde el servicio al cliente es primordial tiene uno que armarse de paciencia y explicarle muy bien lo que buscamos alli, porque de lo contrario estamos expuestos a perder el control ante la rapida negativa del subjeto en cuestion.

Ademas si eres de los que todavia no esta adicto a esta nueva droga del siglo XX1 te toca salvar vidas, a la hora de cruzar calles, debido a que muchos andan como sombis.

Nina Di

A tal punto que es muy comun ver ‘’madres’’ caminando con sus hijos, con una mano sostienen el carrito o coche del bebe y con la otra chatean o hablan por el movil, mientras se distraen y sus otros hijos les siguen los pasos, a merced del peligro constante.

Nina Distraida

En esta fotografia captada en una calle del Bronx, NY observamos por varios minutos a una nina a distancia de su madre, delante de ella su otro hijo, quien si se percarto y puso en aviso de que la estamos grabando.

Hace algunos dias me contaba una señora que su hija le comunico que estaba muy preocupada y a la vez enojada porque su nina de ocho años le habia averiado su movil , luego que ella al portarse mal le quito el celular, el cual le habia comprado,

El móvil nos distrae y resta eficiencia en el trabajo   

Un reciente estudio de las universidades de Salamanca y León, publicado en European Journal of Investigation in Health, Psychology and Education, se propuso evaluar los patrones de uso del teléfono móvil entre la población adolescente escolarizada en centros de Educación Secundaria. También han evaluado correlatos psicológicos (ansiedad, depresión) y conductuales y su asociación con el rendimiento escolar.

Para la realización del estudio contaron con 528 alumnos, con edades entre los 12 y los 19 años, pertenecientes a cinco centros educativos, cuatro públicos y uno concertado. Los instrumentos utilizados fueron el Cuestionario de Evaluación de la Depresión de Beck (BDI), el Cuestionario de Evaluación de la Ansiedad de Beck (BAI), las escalas de baja autoestima y problemas escolares del Cuestionario de Personalidad MMPI-A, y el Cuestionario para evaluar el uso excesivo del Móvil (COS).

Los resultados indican que un porcentaje significativo de estudiantes que abusan del teléfono móvil muestran sintomatología depresiva y ansiógena y baja autoestima. Un 14,8 % de los participantes obtiene puntuaciones que les sitúa en un rango de problemas escolares elevado o alto, a su vez vinculado con un uso patológico del teléfono móvil. Todos estos resultados ponen de manifiesto la necesidad de plantear intervenciones que reduzcan patrones conductuales desajustados y mejoren la convivencia escolar.

De este modo, nos vamos “cargando” poco a poco nuestra salud. Ya hay enfermedades específicas por lo el uso indiscriminado del teléfono móvil, como el llamado “cuello de texto”, pero hay más. Tendinitis, miopías, insomnio o aumento de estrés están a la orden del día.

Incluso hay trastornos que ya afectan a lo psicológico más que a lo físico. Por ejemplo, ¿sientes ansiedad cada vez que te dejas el teléfono en casa y no puedes acceder a él durante unas cuantas horas? ¿Notas que estás más estresado por estar continuamente pendiente de tus notificaciones?

Todo esto es preocupante y hay que ponerle freno. Por eso aquí te dejamos unos cuantos consejos para que empieces con tu “terapia” y a desintoxicarte del uso abusivo del teléfono móvil. ¿Te acuerdas de cómo vivías hace 15 años sin ese aparatito en tu bolsillo? Vuelve a los orígenes y tu cuerpo te lo agradecerá.

La mayoría de padres de adolescentes con problemas de sueño en Estados Unidos culpa a los celulares, los dispositivos electrónicos o las redes sociales de mantener despiertos a sus hijos más tiempo de lo debido, según una encuesta nacional publicada hoy por la Universidad de Michigan.

El 43 por ciento de los padres de adolescentes de entre 13 y 18 años en Estados Unidos asegura que su hijo tiene problemas para dormirse o que se despierta en mitad de la noche y no puede volver a conciliar el sueño, de acuerdo con el estudio.

Entre ellos, un 56 % atribuye esa falta de sueño a la adicción de sus hijos a los aparatos electrónicos, el teléfono móvil o las redes sociales.

“Esta encuesta sugiere que los problemas de sueño son comunes entre los adolescentes, y que sus padres creen que el uso de dispositivos electrónicos es uno de los principales factores que contribuyen a ello”, resumió la codirectora del sondeo y experta en salud pública, Sarah Clark.

En este sentido, un 43 % de los padres apuntaron a los deberes de la escuela y otras actividades como causas que mantienen despiertos a los adolescentes durante las horas que deberían dedicar al sueño, y un 31 % de los padres achacaron ese hábito a las preocupaciones de sus hijos sobre la escuela.

Además, un 23 % de los encuestados señalaron las preocupaciones por la vida social y un 10 % argumentaron que se debe a problemas de salud o medicaciones.

El estudio es resultado de una encuesta realizada a una muestra representativa de los hogares estadounidenses que incluyó entrevistas con 1.018 padres de adolescentes con edades que oscilan entre los 13 y 18 años.

Ya lo sabe, estos datos no son un invento.

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