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Alvaro Arvelo

Alvarito y el cáncer en el alma

Por William Jimenez.– El caso del comunicador Alvaro Arvelo hijo amerita un estudio sicosociológico bien profundo. El anuncio este jueves de su renuncia del programa “El Gobierno de la Mañana” que produce la Z 101 así lo confirmar.

Y aunque no es la primera vez que lo anuncia, pues ya una vez hizo saltar a sus ex compañeros Euri Cabral, Julio Martínez Pozo, Víctor Gómez Casanova y José Laluz de ese programa por las mismas circunstancias, debo confesar, que aunque para muchos es una desgracia, para mí, y me imagino cientos de miles de oyentes, sería un gran alivio si ahora su salida se materializa.

Pues no es cierto que una persona que a diario vive insultando y maldiciendo a los seres humanos puede ser un ente de equilibrio para la sociedad.

Sentirse por encima de los demás, por encima de las leyes, del bien y del mal y ese ego de que nadie puede disentir de sus opiniones, son “cualidades” propias de un narcisista y enfermo del alma. Y las razones que expuso para su renuncia así lo confirman. Ese “El o yo” es propio de una persona de ego perturbado a quien el éxito ajeno le lastima.

Además, exaltar la figura de Duarte, como lo hizo Andrés L. Mateo, no debe insultar a nadie y mucho menos a alguien que siempre esgrime un vocabulario soez en sus intentonas de mostrarse por encima de los demás, incluyendo al Padre de la Patria, a quien sí irrespetó en sus pronunciamientos, quizás por la loa que a diario recibe el protagonista de nuestra independencia.

Recuerdo hace un tiempo, uno de sus ex compañeros a quien insultó y hasta le recordó su madre, dijo que le toleraba sus rabietas porque reconocía era un hombre mayor y enfermo de cáncer a quien hay que entenderle su situación y estado de ánimo.

No quise indagar mucho sobre su cáncer, pero recuerdo que un amigo me dijo una vez sobre una colega que con ese padecimiento también descargaba su rencor a la vida contra aquellos que se destacaban, que su cáncer no era de la cabeza sino del alma.

Ojalá ese no sea el caso de la “enciclopedia humana”. Esperemos.

gjimenezny@aol.com

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