Alianza País y Opción Democrática frente a los pobres

Por Miguel Espaillat

Miguel Espaillat

Miguel Espaillat

En el cuadro aterrador de pobreza, injusticias sociales e inmundicia política en que están viviendo la mayoría de dominicanos, entre ellos, hay unos cinco millones subsistiendo en barrios marginados, en los cuales, el 80% de los que lo habitan es muy pobre, con salarios que oscilan entre 4 mil y 7 mil pesos mensuales.  Junto a estos, conviven en la indigencia total, el restante 20% de esa población.  Entre ellos, existen unos 750 mil jóvenes desempleados, millones sin cuidados de salud y que se acuestan sin cenar y que al levantarse tampoco tienen que desayunar.  De estos dos grupos, el 88% está condenado a morir pobres, enfermos y discriminados.

Esta es la situación común de esos cinco millones de dominicanos residentes en algunos campos, principalmente los de las provincias fronterizas, y en los llamados cinturones de miseria que circundan todas las ciudades del país y la capital, donde niños, jóvenes, hombres y mujeres viejos y ancianos, vegetan enfermos y hambrientos llevándoselos el mismo diablo, hasta que los alcanza la muerte.

En este absurdo país, tendremos elecciones generales en mayo 15 de 2016, en un escenario, en el cual, el país está reclamando y necesitado de un cambio de gobierno.   Pero esa meta puede ser torpedeada, por la participación en esas elecciones de una oposición fragmentada.  Los números de las encuestas, hablan por sí solos de esta situación, sin embargo, ciertos líderes, entre ellos los de Alianza País y Opción Democrática, quienes hasta ahora, están determinados a ir independientes a esa contienda electoral, pese a saber, que en esta oportunidad, solos, no llegarán al poder y que incluso, en esa tesitura corren el riesgo de perder la personería jurídica frente a la Junta Central Electoral.

Para esta decisión, ellos argumentan, que no contemplan llegar al poder en base a un reparto del gobierno, sino en base a un proyecto de nación.  En vano, los líderes del PRM le han planteado a ellos y a otros renuentes a integrarse a la Convergencia, que están de acuerdo en unirse en base a un programa de gobierno ampliamente discutido y concertado, pero, hasta ahora, ellos (Alianza País y Opción Democrática), siempre buscan un pretexto para no consumar la necesaria unidad que tiene que darse para derrotar la reelección.

Este tema lo he discutido en tertulias amistosas con mis amigos de Alianza País y Opción Democrática residentes en New York.  Ellos me hablan de principios e incluso algunos me han dicho que las metas de ellos en este momento no es llegar al poder, sino de construir las condiciones que más luego le permitan esa conquista.  En esas tertulias, ellos, como los peledeistas de las décadas del 70 al 90, insisten en la pureza de ellos, con descalificación a los demás.

A ellos, les he hablado de las bondades y particularidades de nuestro candidato Luis Abinader.  Les he argumentado, que los cambios drástico que ellos claman, todos los queremos, pero les objeto la posibilidad de hacerlos de manera radical, mucho menos desunidos.  Les expongo que nos vayamos por paso, que un gobierno encabezado por un hombre decente y honrado como Luis, es ya un gran paso.  Y hasta de las bases del PRM les he hablado, explicándole que estas no son bases cualesquiera, sino un conglomerado humano, conformado por una mayoría revolucionaria que ha sacrificado sus vidas en aras de un mejor país.

En este tenor, sin entrar en las complejidades dialécticas de los contrarios como motor de la historia y de la misma vida, o en elucubraciones abstractas de tesis, antítesis y síntesis, he conversado con mis amigos aliancistas, las razones por la que debemos de unirnos para sacar al PLD del poder, pero ellos, siempre muy sabios y dialécticos, rechazan, y ripostan cualquier opinión o idea contraria a la de ellos.

Ahora bien…Estos amigos aliancista radicados en New York y sus líderes residentes en Santo Domingo, todos están trabajando, o de algún modo tienen asegurada la subsistencia.  Todos tienen techo, comida, vestimentas, cuidados de salud y a muchos, hasta algunos pesos extra le quedan  en los bolsillos, para darse de vez en cuando una comida en algún restaurant; por estas razones, ellos pueden planificar un gobierno para el 2020 o para el 2024 y quién sabe si para el 2044, pero no así, los cinco millones de dominicanos aludidos que subsisten en pobreza y paupérrimos, pasando hambre y enfermos sin poderse curar porque no tienen las facilidades ni recursos de los amigos aliancistas aludidos.  Podemos estar seguros, que estos aliancistas newyorkinos, como también Guillermo Moreno, Fidel Despradel y Minou Tavares, no van a pasar hambre, ni morirán por falta de medicamentos y cuidados de salud, porque no lleguen al poder presidencial y del Estado en el 2016, o en los cuatrienios subsiguientes.

Los cinco de millones de dominicanos pobres y paupérrimos aludidos, necesitan una solución inmediata a sus problemas de subsistencia.  Ellos, para seguir viviendo no pueden esperar, como pueden hacerlo los aliancistas referidos y los altos dirigentes de Opción Democrática.  En esa espera, de darse, muchos de ellos morían de hambre y enfermedades fácilmente curables.

El planteamiento es claro.  A esta gente que pasa hambre, que muere de desnutrición y enfermedades, que subsisten en barrios y casuchas infames, que son marginados de los gobiernos y hasta olvidados de todos, ¿los líderes de Alianza País, de Opción Democrática y de otras parcelas políticas renuentes a unirse a la Convergencia para juntos derrotar la reelección, a sabiendas de que no llegarán al poder solos, estarán pensando humanamente en la solución inmediata de la problemática existencial de tantas personas que los sufrimientos y la muerte los acedia y cuyos días y noches, son un infierno? ¿Piensan ellos en esta gente?  También, como dicen, “que al más sabio se le va una punta”, por consiguiente, no habrán perdido los aliancistas y los de Opción Democrática y demás luchadores solitarios, la perspectiva de la realidad que vive nuestro pueblo?

A todos ellos los llamo a reflexión y humildad. No os coloquéis del lado equivocado de la historia.  Aún hay tiempo, para ablandar las habichuelas.

A los lectores, a los aliancistas y a Opción Democrática, dejo la palabra.

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