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Fernando A De Leon

Abuso y clientelismo

Por Fernando A. De León

La Cancillería no ha dado curso ni cumplido con la disposición del presidente Danilo Medina,  vía el asistente Carlos-Carlitos-Pared Pérez, en la que ordena reponer a decenas de trabajadores que fueron barridos de sus puestos de trabajo, en esa institución.

Hace poco o más de un año éstos fueron despedidos sin justificación alguna, y por lo que sabemos, no se les ha otorgado sus prestaciones laborales.  A los suspendidos, de inmediato, les corresponde un salario por cada mes de trabajo, no excediendo los 28 meses.  Si pertenecen a la Carrera Administrativa conformada por la ley 41-08 del 16 de enero de 1998, no deberían ser cancelados.

Muchos de los empleados, profesionales calificados, por el clientelismo político, han sido sustituidos por otros con poca o ninguna destreza profesional. Estos últimos están relacionados con amigos, o son de la tendencia política del canciller, Miguel Vargas Maldonado.

Los cancelados, entre los que figuran periodistas, han acudido al Ministerio Administrativo de la Presidencia (MAP), pero se les hace caso omiso; no han sido liquidados, ni han recibido el pago de vacaciones. Los que tienen más de diez años de trabajo y son beneficiarios de  la citada ley, tienen la opción de demandar su reintegración en el Tribunal Contencioso Administrativo.

 En una clara práctica clientelista, han sido repuestos o han recibido sus prestaciones algunos reformistas que eran acólitos del fallecido canciller, Carlos Morales Troncoso. Todo parece indicar que estas cancelaciones, obedecen a un bien premeditado “palo asechado”.

 A algunos de los desahuciados no se les ha evaluado y mucho menos se les explica si pertenecen o no a la carrera administrativa, mientras que por otro lado se les dice que por su sólido currículo profesional y la naturaleza de su tarea, podrían calificar. Es decir, que se ha apelado a detalles disparatados y no convincentes que los mantiene en el limbo, para justificar estas abusivas cancelaciones.

El autor es periodista, miembro del CDP en Nueva York, donde reside.

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