Trump declará hoy «emergencia nacional» por la crisis de los opiáceos


WASHINGTON.-El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en las próximas horas realizará una declaración formal de «emergencia nacional» como medida fundamental para hacer frente a la crisis de los opiáceos en el país.«La epidemia de opiáceos es una emergencia tremenda», ha aseverado el dirigente.

Según datos oficiales, al menos 33.000 personas murieron en 2015 debido al consumo de opiáceos –principalmente heroína, fentanilo y analgésicos–, una práctica que sigue aumentando, según ha recogido la cadena de televisión CNN.

En agosto, Trump aseguró que declararía la crisis de los opiáceos una emergencia nacional. No obstante, el magnate no había seguido adelante con esta iniciativa. La declaración de emergencia nacional podría desbloquear un mayor número de recursos federales para hacer frente a la epidemia.

Esta es la cara más fea de una epidemia que se extiende desde New Hampshire hasta Kentucky, pasando por Ohio, y que en promedio cada día se cobra 91 vidas. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), en 2015 murieron 52.000 personas por sobredosis, 20.000 de ellas a causa de opioides de prescripción obligatoria y unos 12.900 por heroína.

La crisis afecta a todos los grupos de población, pero es especialmente grave en regiones con pocas estructuras como el Rust Belt o los Apalaches. Son zonas pobres que simbolizan el declive de la clase media, zonas en las que Donald Trump tiene muchos seguidores.

Los responsables fueron primero los analgésicos, como la oxicodona o hidrocodona. Después llegó la heroína y desde hace algún tiempo son sustancias sintéticas más fuertes como el fentanilo o el carfentanil, que ya han causado numerosas muertes.

Muchos de los adictos cayeron en la trampa de las drogas a través de la oxicodona u otros medicamentos de prescripción médica. Son sustancias muy parecidas a la heroína que se prescribían en los años 90 con facilidad en Estados Unidos. Algunos estudios apuntaban a que no eran tan adictivas, pero ahora han sido desmentidos.

Después, muchos cambiaron a la heroína porque es notablemente más barata. Mientras que una pastilla de oxicodona en el mercado negro cuesta hasta 50 dólares, una dosis de heroína puede encontrarse por diez o veinte dólares.

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En algunas zonas el problema es tan grave que las autoridades tienen que tomar medidas extremas. Como en Canton, Ohio, donde tuvieron que alquilar en marzo un camión refrigerador porque había demasiados muertos, la mitad de ellos por sobredosis. O en Filadelfia, donde se enseña a los bibliotecarios a administrar el remedio Naloxona, que contrarresta los efectos de los opioides.

Esta sustancia puede salvar vidas en solo unos segundos, pero su uso es polémico. Algunos sheriffs no quieren que sus agentes la lleven encima porque consideran que no es su deber o porque temen por su seguridad.

Felt, sin embargo, lleva siempre una dosis consigo. En abril o mayo salvó así a una mujer que se encontraba desmayada en su coche en un aparcamiento. En ciudades como Ashtabula, incidentes como este se han convertido en algo común. “Los encontramos en patios, coches, restaurantes. A menudo sufren sobredosis en baños, ya sea en casa de otra persona o en un edificio público”, cuenta el policía.

En Ashtabula hubo a finales de septiembre 16 casos de sobredosis en un día y al día siguiente otros dos. Finalmente detuvieron a una traficante que había mezclado heroína con fenitanilo, un opioide sintético cien veces más fuerte que la morfina.

Pero el carfentanil preocupa aún más a las autoridades. Se trata de una sustancia que se utilizaba originalmente para anestesiar a elefantes y otros animales de gran tamaño. Es cien veces más fuerte que el fentanilo y una pequeña cantidad puede ser mortal.

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El Estado de Ohio aprobó recientemente nuevas normas para la prescripción de opioides, que ya no se pueden recetar para más de siete días. Aunque muchos consideran que es un paso adecuado, creen que llega demasiado tarde.

Mientras tanto, personas como William Felt continúan en las calles luchando contra la crisis. Ya se ha hecho de noche y el agente vuelve a casa. Hoy no ha sonado su teléfono, ha sido un día sin sobredosis.

Fuente: DPA.

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