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La luz de un líder latino que apagó una condena por violar un niño

Por José M Hernández

Víctor Canaán, otrora líder comunitario y comunicador social de Lynn, Massachusetts, preso por violar un niño hace varios años.

Víctor Canaán, otrora líder comunitario y comunicador social de Lynn, Massachusetts, preso por violar un niño hace varios años Foto: Lynn Item.

La suerte le sonreía día tras día desde que llegó a la costeña Lynn, Massachusetts, conocida en el folklor costumbrista local como la “Ciudad del Pecado”, donde la incipiente comunidad latina le abrió de inmediato de par en par la puerta al talento de aquel recién llegado de la caribeña República Dominicana.

Su destreza en el deporte en su país natal  pronto lo llevaría a escalar una posición que jamás imaginó estaba en la agenda de su destino: de entrenador deportivo, por recomendación de un empresario periodístico en Boston, pasaría a ser cronista para una emisora propiedad del mismo mentor, me comentó hace una década el propio Víctor Canaán, y hasta me confió que en realidad él no se consideraba periodista sino deportista.

Y posteriormente sería al mismo tiempo corresponsal del semanario El Mundo de Boston, función que realizó simultáneamente, al  parecer sin retribución, para emisoras de radio y televisión en la República Dominicana.

Pero la inquietud del aún hombre joven no se detuvo en su nuevo rol de reportero. Su fama se fue expandiendo por todo Lynn y ciudades vecinas de la Costa Norte de Massachusetts, donde residen decenas de miles de latinos, en su mayoría dominicanos, puertorriqueños, guatemaltecos y salvadoreños.  En el canal de la televisión pública de la ciudad, tuvo un programa, “Latinos”, que durante más de 20 años entrevistó a importantes líderes y funcionarios locales y latinoamericanos, al tiempo que colaboraba con programas de radio en Boston.

Destacarse como mentor juvenil durante años, le permitió a Canaán adentrarse en la estructura del poder político de la ciudad, localizada a unos 20 kilómetros al nordeste de Boston,  y abrirse paso en la administración pública, una área de difícil acceso para los latinos en la zona, al conseguir un una posición (empleo parcial) en la Autoridad de Vivienda local, donde laboró durante 17 años hasta el pasado 2014.

Figura conocida y hasta familiar en el todopoderoso liderato demócrata de Lynn, Canaán fue presidente en dos ocasiones del Festival Latino en la ciudad, uno de los más populares de Massachusetts, además de colaborar en la organización de actividades similares en las vecinas Revere, Salem y Lawrence.

Su cercanía con la anterior alcaldía demócrata de Lynn y con el consulado dominicano en Boston, le facilitó recomendar y conseguir la simbólica entrega de la llave de la ciudad costeña a numerosos líderes y funcionarios dominicanos.

En esa vida de interacción social se mantuvo Canaán pese a los achaques —discapacidad física, hipertensión y diabetes—hasta que la desgracia le cayó encima junto al inclemente peso de los años.

Toda una época de gloria construida en decenas de años de servicios a la comunidad empezó a desmoronarse en junio del 2014, cuando fue llamado a corte superior en la vecina ciudad de Salem, para responder a la querella de un joven, también dominicano, a quien el líder comunitario había supuestamente violado varios lustros atrás en seis ocasiones cuando la víctima era niño.

Con 62 años cumplidos, Canaán negó en principio la acusación, pero este lunes 3 de agosto se declaró culpable y fue condenado a un máximo de seis años de prisión, tres de los cuales podría pasarlo fuera de la cárcel bajo palabra.

Pero el boceto original de su biografía cambió radicalmente con el fiel de la balanza indicándole el fatal destino: el otrora mentor juvenil, líder deportivo y comunitario, corresponsal periodístico, comentarista de televisión y radio, quedará registrado como delincuente sexual, una desgracia que implica no tener contacto con niños sin supervisión, además de usar un dispositivo de monitoreo GPS. El mal menor es que tampoco puede tener contacto con la víctima.

“Que vergüenza se apresuró a decir en su cuenta de Facebook María Carrasco, miembro del Comité Escolar de Lynn y única funcionaria latina electa en esa ciudad.

Es que la historia de Canaán, como todas las noticias malas, corrió de inmediato como la pólvora en toda la costa al nordeste de Boston, provocando comentarios, casi todos adversos a la compasiva respuesta de tender la mano amiga que necesita el líder caído en desgracia bajando el tramo final de su existencia en la llamada Ciudad del Pecado.

 

 

 

 

 

 

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