Barberia

Madre dominicana en estado de gravedad, barbero impide su muerte


NUEVA YORK .-Un barbero dominicano impidió lo que pudo ser un mortal desenlace para una madre tambien de origen dominicana que esperaba su turno para arreglarse el cabello en una barbería de Hamilton Heights.

Ángel Sierra le hizo honor a su nombre al convertirse en un ángel salvador para la indefensa madre de 38 años. El barbero no dudó en forcejar con el atacante, quien ya está bajo arresto, informó la policía.

Barbero 3

“El señor entra, cuando entra se le acerca a ella y le dice ¿por qué tú me quieres perjudicar a mí?, ella le dijo “yo no te quiero perjudicar a ti” y él le dice “te voy a matar” y le tiró con un punzón”, relató Sierra.

De no haber sido por la valiente intervención de Ángel, la víctima pudo no haber vivido para contar la horrenda experiencia desde su cama de hospital. El caso se investiga como abuso doméstico, según la uniformada.

Como lo muestra el video de vigilancia, Ángel arriesgó su propia vida para salvar la vida de la madre, primero con sus gritos y luego forcejeando con el enfurecido atacante.

“¿Qué vas a hacer?, le grité duro, y él hace así como que mirarme por el grito que le di y corriendo llegué a agarrarle el brazo y voy forcejeando con él hasta allá”, detalló.

El forcejeo fue intenso por varios minutos; sin embargo, el sospechoso logró zafarse y arremetió varías veces contra la mujer antes de huir de la escena.

La víctima, según Ángel, tiene una hija de 5 años y se encuentra internada en el hospital San Lucas con heridas de seriedad.

“Ella la operaron porque tiene un pulmón que él le dañó”, dijo Sierra.

Los testigos identificaron al agresor como Jose Castillo, el exesposo de la víctima, contra quien ella tenía una orden de protección.

“Ella andaba con papeles de protección que él no podía acercarse a ella”, expresó Angela Vélez, amiga de la víctima.

Sierra visitó a la madre en el hospital para darle consuelo y esperanza tas el terrible ataque.

“Lo importante es que estás viva mi amor, dale gracias a Dios que yo pude tener en la mano para que no te hubiese asesinado ahí sentada”, fueron las palabras aliviadoras de Sierra para la madre en su cama de hospital.

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