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Este domingo será la última misa

Por: Zaira Cortés/NY.-Tiene las canas empapadas en sudor y las mejillas ruborizadas por la humedad del mediodía, pero Aníbal Cordero (73) apenas aparta la vista de los muebles de segunda mano que desempolva con afán frente a la parroquia de la Santa Agonía, en El Barrio.

Una sonrisa de nostalgia se le escapa al puertorriqueño cuando sus memorias de la juventud emergen como el brillo de la madera de los muebles que la iglesia vendía para conseguir fondos, y que eran donados por los residentes. El “mercado de pulgas” no fue suficiente para salvar al templo de la ruina. Según el comité de parroquianos, Santa Agonía encaraba una deuda de más de $37,000 desde enero, pero la Arquidiócesis calculó el déficit en $100,000.

“Desde muchacho acudí sin falta a las misas de domingo. Si las paredes hablaran, contarían de todas las veces que en esta iglesia encontré fuerza en los días más nublados de la vida”, dijo Cordero, un asiduo feligrés por los últimos 62 años. “El cierre de mi segundo hogar es un golpe duro al corazón”.

La parroquia de la Santa Agonía, en la Tercera avenida y la calle 101, cerrará la próxima semana para fusionarse con la de Santa Cecilia, como parte del decreto anunciado por el cardenal Timothy M. Dolan en noviembre pasado que estipula el cierre de algunas iglesias y la unión de varias parroquias a partir del 1 de agosto.

Con el decreto, se busca racionalizar los recursos de la Iglesia en función de la rápida reducción del número de fieles y sacerdotes. El 25% de las parroquias están en áreas en donde residen menos del 12% de los 2.8 millones de católicos de la arquidiócesis, que abarca los condados de Manhattan y El Bronx en la ciudad de Nueva York y otra media docena de condados en el interior del estado.

Las iglesias de Queens y Brooklyn forman una diócesis separada con los condados de Nassau y Suffolk.

En Manhattan, unas 88 iglesias están a unas pocas cuadras de distancia una de la otra. La medida, según la Arquidiócesis, permitirá dedicar más recursos económicos a escuelas, organizaciones de caridad y servicios pastorales para inmigrantes.

Decreto irrevocable

Como Cordero, unos 7,000 parroquianos de las iglesias que clausurarán en el área tendrán este fin de semana la oportunidad de acudir a la última misa dominical en los recintos religiosos que por décadas nutrieron su fe.
“Aunque es un proceso doloroso para los fieles y para el cardenal Dolan, el decreto es irrevocable y entra en vigencia este primero de agosto sin marcha atrás”, dijo el padre Lorenzo Ato, portavoz de la Oficina del Ministerio Hispano de la Arquidiócesis de Nueva York.

El clérigo explicó que, oficialmente, el primero de septiembre deberá completarse la fusión de las parroquias.

“En un mes, las parroquias madre deberán haber asumido los servicios pastorales de las iglesias que absorben”, explicó Ato. “Los sacerdotes se prepararon para este día”.

En la actualidad, la Arquidiócesis cuenta con 368 iglesias en el estado en 296 parroquias, y con la fusión de los 112 templos, se crearán 55 nuevas parroquias. De las iglesias que cerrarán, 19 están en Manhattan, El Bronx y Staten Island, y vecindarios tradicionalmente latinos como El Barrio (3), el sur de El Bronx (2) y Loisaida (1) serán especialmente afectados.

El Vaticano le cierra las puertas

La feligresía de varias de estas iglesias que se oponen a los cierres, como Santa Agonía, presentaron una apelación al Vaticano, pero el recurso legal les fue negado. Según la Arquidiócesis, el 90% de las apelaciones fueron rechazadas por la Santa Sede.

“Es una pena tan grande”, se lamentó María López (70), al señalar una placa metálica cerca del Salón Parroquial de Santa Agonía en la que se lee “1953-2003, cincuenta años de Servicio a la Comunidad Hispana de Harlem. Dios ha sido bueno con nosotros”.

“No sólo es un pilar de la comunidad latina el que se pierde, también una parte de la historia personal de cada uno de los 600 feligreses que nos hicimos familia”, añadió.

El padre Peter Mushi, de la iglesia de Santa Cecilia, dijo que la tristeza de los católicos latinos empaña la reestructuración más grande de la Arquidiócesis de Nueva York en sus más de 150 años de historia.

“Las bancas vacías en nuestras parroquias es una realidad innegable que debemos afrontar”, dijo el padre Mushi. El cura espera que con la visita del papa Francisco en septiembre se alivie la tristeza entre los católicos latinos. “La visita papal reconforta a los fieles de El Barrio y reafirma nuestra misión de evangelizar, de acercarnos a aquellos que se alejaron”.

La reestructuración de la Arquidiócesis de Nueva York deja a East Harlem con cuatro parroquias: Santa Cecilia, Monte Carmelo, San Pablo y Santa Ana. En 2007, el vecindario se opuso al cierre de la iglesia de Our Lady Queen of Angels y es precisamente su escuela católica la que recibirá al Sumo Pontífice en septiembre.

El padre Mushi dijo que aunque la fusión entra en vigencia este primero de agosto, a la parroquia de Santa Cecilia le tomará hasta un año trasladar a sus oficinas el archivo de Santa Agonía.

“Es un proceso largo que implica trabajo duro y dialogo constante con los nuevos fieles”, agregó Mushi.

La última misa

Los sacerdotes de Santa Agonía se despedirán de sus fieles mañana en la misa de 11:30 am en Santa Cecilia, sellando así la unidad de ambas parroquias.
Los fieles de la iglesia de la Natividad, en Loisaida, también se preparan para el inminente cierre de su parroquia luego de que el Vaticano tampoco aceptara su apelación.

“Nuestra querida iglesia abrió sus puertas desde principios del siglo XIX y decenas de inmigrantes latinos se reencontraron con su fe católica aquí”, dijo Mercedes Sánchez, quien fue parte de una firme campaña para evitar la fusión con la iglesia del Santísimo Redentor.

Los fieles latinos de este vecindario tambié esperan congregarse por última vez mañana en la misa en español a las 12:15 pm. El padre Ato dijo que los edificios de las iglesias que se fusionan se mantendrán abiertos y disponibles para liturgias especiales.

Caso de San Roque en el limbo

Mientras cientos de católicos latinos se resignan al cierre de sus iglesias, los fieles de San Roque, en el sur de El Bronx, se enfrentan a la incertidumbre. El Vaticano aceptó su apelación y en semanas recientes una carta de la Santa Sede avivó sus esperanzas de evitar la fusión con San Anselmo.
“Recibimos noticias que nos dejan en el limbo”, dijo Ángela Centeno, una feligrés puertorriqueña. “El Vaticano avisó que tomará más tiempo para decidir sobre el caso, pero en una semana se cumple el decreto de la Arquidiócesis y no sabemos si debemos empacar o no”.

El domingo pasado, el sacerdote de San Roque se despidió de sus feligreses y mañana se realiza la última vigila en la histórica iglesia.

“Nos despediremos esperando volver a vernos”, dijo Centeno. “Tenemos fe en que el cierre será temporal”.

La Arquidiócesis no comentó sobre las apelaciones en proceso.

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