Empresario dominicano en NY entrega cientos de útiles escolares a niños escasos recursos

Por Ramón Mercedes

NUEVA YORK.- El empresario dominicano Cirilo Moronta entregó el pasado fin de semana más de 400 mochilas repletas de útiles escolares a igual cantidad de niños que llegaron acompañados de sus padres a uno de los restaurantes que posee en el alto Manhattan.

A la distribución de los útiles escolares se sumaron líderes y activistas comunitarios de los sectores de Washington Heights e Inwood, donde se “concentra” la mayor cantidad de dominicanos en todo el exterior.

Moronta expresó que tiene varios años haciendo esta actividad a favor de los padres de familias de bajos recursos, además de entregar 800 pavos anualmente a nuestra gentes el Día de Acción de Gracias, y la distribución de 500 boletos aéreos en tiempo de navidad, totalmente gratis también, para que muchos de nuestros paisanos puedan visitar Dominicana en una fecha tan importante.

Precisó que hace todo esto con la esperanza de ampliar en el futuro dichas obras benéficas, “porque soy parte de la comunidad con mis negocios, y estoy tratando de devolverle algo de lo que ella me proporciona”.

El empresario, que tiene más de 40 años establecido en esta urbe, es el propietario de los exclusivos restaurantes 809, mejor conocido como la “Casa Dominicana”, por celebrarse allí el 80% de las actividades sociales, comunitarias, políticas, culturales, deportivas y religiosa que realizan los quisqueyanos en la Metrópoli, además de Parrillada Dyckman, ambos establecimientos comerciales ubicados en la avenida Dyckman.

Los datos del Censo en 1990, 2000, y 2010 en NY, establece que la mayoría de los quisqueyanos residen en el Alto Manhattan y al Oeste del condado de El Bronx, determinándose que son los más pobres, y a la vez forzando su desplazamiento, pero es bien sabido que las comunidades tienen sus hijos pródigos que logran adquirir como una consecuencia lógica del reconocimiento de sus atributos al servicio de la sociedad.

Moronta, oriundo de San Francisco de Macorís, es visto en La Gran Manzana como un monumento al trabajo y solidaridad, donde miles de dominicanos conocen de su incuestionable conducta humana, sintiéndose orgulloso de él, llegando muchos de ellos a proclamar lo que aconseja la Biblia (Sal. 34:14): “Apártate del mal y haz el bien”. Este empresario es un verdadero ejemplo a seguir, honra de la dominicanidad en Nueva York.

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