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El nombre de Miguel vive en los zafacones

Nueva York/PP.-Miguel Martínez, un buen legislador municipal hasta que cometió un error y en el 2009 fue a parar a la cárcel donde cumplió 5 años de prisión. Al exconcejal lo acusaron de haber malversado a su favor poco más de  $100,000 dólares de fondos públicos. Era una estrella en la política del alto Manhattan, pero chocó con su mentor Adriano Espaillat y desde entonces le cayeron encima algunos “palitos” que terminaron con el malletazo del juez Paul A. Crotty.

Han transcurrido seis años desde su inesperada renuncia al concejo municipal, y su posterior condena. En su distrito 10, no lo han olvidado aunque no se le vea en el vecindario. Muchos zafacones aun llevan su nombre. Una forma casi irónica de mantener viva la figura de quien fuera uno de los funcionarios electos más populares de la ciudad en su momento.

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