Amtrak presenta de nuevo problemas para los pasajeros en Penn Station en Manhattan

NUEVA YORK – Cientos de pasajeros vivieron este martes otro día de pesadilla en Penn Station, después de un problema en las transferencia del Amtrak.

La falla afectó también el servicio de varios trenes de Long Island Rail Road (LIRR) y New Jersey Transit en plena hora pico en Manhattan, según reportó la cadena de noticias NBC New York.

El problema ocasionó que los pasajeros que iban con destino a Hempstead, Long Beach y Far Rockaway tuvieran que tomar los trenes 2 y 3 hacia Atlantic Terminal en Brooklyn para allí tomar los trenes a Long Island.

Esto fue sólo el último de los muchos inconvenientes que han experimentado los usuarios de este servicio:

  • El 24 de marzo un tren de Amtrak se descarriló y chocó con un tren de NJ Transit.
  • El 3 de abril, un segundo descarrilamiento ocasionó el cierre de más de un tercio de las pistas de Penn Station en Nueva York durante cuatro días.
  • El 14 de abril, un tren se atascó en un túnel durante casi tres horas, lo que provocó retrasos en todo el sistema para los viajeros. El 21 de abril, un problema con un interruptor de Amtrak cerca de Newark causó retrasos extensos.

Otros viajeros que confrontaron problemas para llegar a sus respectivos hogares fueron los que se quedaron atrapados ayer en la línea F del Subway  NYC , que comunica los condados de Brooklyn con Manhattan.

De acuerdo a los reportes decenas de pasajeros vivieron momentos de horror la noche del lunes cuando el tren en el que viajaban quedó paralizado en Manhattan.

Los pasajeros  quedaron atrapados dentro de los vagones del Subway en un túnel al norte de Broadway con Lafayette, y pasaron, alrededor, de una hora atascados, con las luces apagadas y sin aire acondicionado.

El servicio de la MTA (Autoridad Metropolitana de Transporte)  se suspendió a eso de las 6:30 p.m. Aunque lo intentaron por varios medios, los viajeros  no pudieron salir de los vagones.

Tras una hora de espanto, los cristales comenzaron a empañarse y los pasajeros, abrasados por el calor, comenzaron a sacarse las chaquetas, las camisetas e incluso los pantalones, tal y como cuenta una de las víctimas en su cuenta de Facebook.

La reacción de las autoridades de transporte no satisfizo a los afectados. En primer lugar, les avisaron de que el problema se debía al tráfico, algo que muchos tomaron como una excusa para ganar tiempo. Acto seguido, permanecieron a la espera de noticias todavía sin pistas de lo que estaba pasando.

Los pasajeros se resignaron e intentaron salir por su cuenta, abriendo las pesadas puertas de los vagones usando libros y paraguas. Desde el sistema de altavoces, se les pedía a las personas que no abandonaran el Subway.

La solución se agravó cuando otro tren comenzó a remolcarlos lentamente por detrás. El tren avanzaba a una milla por hora, pero la paciencia se había agotado mucho antes. Hubo transeúntes que incluso mostraron síntomas de claustrofobia.

La MTA investiga el origen de la falla mecánica.

 

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