Turquía acusa a EE.UU. de crear un baño de sangre en la región

RT

La consecuencia directa de la alianza de EE.UU. con los kurdos en Siria es que “la región se ha convertido en un baño de sangre”, opina el presidente turco.

Durante un discurso en Ankara, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ha acusado este miércoles a EE.UU. de crear “un baño de sangre” en la región aliándose con los kurdos en Siria. La crítica del mandatario responde al rechazo de EE.UU. de considerar a las organizaciones kurdas en Siria como terroristas.

“Mire EE.UU… Como nunca los has reconocido [como grupos terroristas], la región se ha convertido en el baño de sangre”, dijo Erdogan, informa AFP.

Aunque EE.UU. considera terrorista al Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK, por sus siglas en kurdo) y a las fuerzas kurdas en Turquía opuestas al Gobierno de Ankara, apoya a las fuerzas kurdas en Siria que luchan en contra del Estado Islámico. Se trata de las Unidades de Protección Popular (YPG) y el partido político Partido de la Unión Democrática (PYD) que, de facto, gobierna en el Kurdistán sirio.

“¿Está de nuestro lado o del lado de los terroristas del PYD y el PKK?”, preguntó Erdogan a EE.UU. en su discurso este miércoles.

Este martes el portavoz del Departamento de Estado de EE.UU., John Kirby, señaló que Washington no solo “no considera al partido de los kurdos sirios como terrorista”, sino todo lo contrario, ya que sus miembros son “combatientes eficientes contra el Estado Islámico en el territorio de Siria”. En respuesta Ankara llamó al embajador estadounidense, John Bass, para expresarle su “intranquilidad” ante esta posición.

La cruzada de Turquía contra los kurdos

El conflicto entre kurdos y turcos se intensificó en el verano de 2015 después de que el PKK declarara el fin de un alto el fuego de dos años. Desde entonces se han registrado varios enfrentamientos entre el Gobierno y los milicianos que se han cobrado ya decenas de vidas

.El pasado domingo el Ejército turco asesinó a 60 personas en el sótano de un edificio en la ciudad turca de Cizre, matanza que activistas locales calificaron de “castigo colectivo”. Según Ankara, se trataba de una operación militar que buscaba neutralizar a miembros del PKK.

La enemistad de Ankara con este pueblo no se limita a los kurdos de Turquía sino también a los de Irak y Siria. No en vano, Ankara presionó a la ONU para que no invitara a los kurdos sirios a la última ronda de negociaciones sobre la paz en Siria que tuvo lugar a finales de enero y primeros de febrero en Ginebra.

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