Muerte de Omar Torrijos, un enigma 34 después


Por Prensa Latina / Panamá – Asesinato o muerte accidental es el misterio que a 34 años de su desaparición física, los panameños no logran develar en torno al fallecimiento misterioso y trágico del general Omar Torrijos.

Apenas dos explosiones, unas llamas en el aire y el ruido al caer que produjo la avioneta FAP-205, es todo lo que recuerda un campesino, testigo de aquellos hechos ocurridos en el cerro Martha, muy cerca de la región de Coclesito, a unos noventa kilómetros al oeste de la capital panameña.

Y es que el hombre de pueblo, capaz de arrebatarle a los estadounidenses el Canal de Panamá, solo tuvo como testigos de su extraño deceso una zona selvática, de geografía quebrada y bajo condiciones climáticas extremas.

Desde entonces, muchas son las versiones e hipótesis en torno a este hecho, que expertos y escritores coinciden en asegurar que fue un asesinato con tintes políticos y de supremacías económicas.

Pese a ello, todavía los panameños y el mundo no conocen qué fue lo que ocurrió el 31 de julio de 1981, en tanto se dice que durante la invasión estadounidense a Panamá en 1989, los documentos relacionados con el accidente de Torrijos, desaparecieron. Verdad o no, lo cierto es que la muerte del expresidente coincide con una coyuntura de cambio y readecuación en la política de Estados Unidos hacia Centroamérica y el gobierno panameño, refiere el profesor Olmedo Beluche en un artículo publicado bajo su firma.

Menos de un año después de su fallecimiento saltó a la palestra pública la deuda externa latinoamericana. La agudización de la crisis económica dejaba menos espacio para dar concesiones a las masas, y para los acuerdos negociados con el entonces presidente estadounidense James Carter, precisa el texto.

Pero más allá de la reconquista del Canal, Torrijos supo interpretar las luchas generacionales que se dieron en el país para recuperar la soberanía, en momentos difíciles para América Latina, expresó el secretario del Parlamento Latinoamericano, el diputado Elías Castillo.

Durante ese hecho emblemático, no solo demostró su capacidad negociadora, sino que supo entusiasmar y conquistar el respaldo del mundo en torno a un acontecimiento que representó la dignidad y el perfeccionamiento de la soberanía, afirmó el legislador por el Partido Democrático Revolucionario (PRD).

Organización política, que según Castillo, necesita retomar los lineamientos torrijistas como el contacto con la comunidad y con los actores sociales, en tanto el PRD nació como un partido pluralista de la mano del militar panameño.

Para los seguidores de su doctrina, como el politólogo Nils Castro, “el torrijismo” tuvo un “fuerte acento social, incluyente y reformador, que impulsó un nuevo sistema de representación popular con un método democrático en el cual los pobres podían competir con los ricos”.

Además, “una prolija atención a los problemas sectoriales y locales que dio frutos tales como el Código de Trabajo y los comités de salud, y una estrategia de desarrollo nacional”.

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