El maleficio político

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Por Alejandro Almánzar

Mi Ventana Optica

El toque de clarín, anunciando la división del PLD es la continuación del maleficio que define la actividad partidaria desde la primera República, de cuyos procesos sólo salen perjudicadas la democracia y la institucionalidad.

La lucha grupal es responsable del descredito del sistema de partidos y crueles dictaduras en el país, pues igual que de una misma fuente no puede emanar agua dulce y salada, políticos dictadores no pueden producir un orden democrático.

Grandes amigos y compañeros de partidos políticos han terminado enemigos irreconciliables. Santana no lidió con la lucha interna partidaria, pero hizo modificar la Constitución para continuar en el poder y gobernar a su antojo.

Ulises Heureaux, promovido por Gregorio Luperón y su Partido Azul, terminaron enemigos, porque el primero instauró una dictadura para retener el poder a la fuerza, abandonándolo cuando fue asesinado en Moca, el 26 de Julio, de 1899.

La pugna entre horacistas,  produjo el régimen de Trujillo, que llevado de la mano por Rafael Estrella Ureña a la presidencia, desde el principio le dejó claro de su intención de jamás abandonar el cargo para cedérselo como habían acordado.

Esa misma práctica antidemocrática terminó con la muerte de Desiderio Arias, porque sus seguidores se dividieron entre los que buscaban una alianza con Trujillo, y quienes se oponían ciegamente a esos propósitos.

Joaquín Balaguer alcanzó el poder en 1966, acompañado de Francisco Augusto Lora, bajo el acuerdo de alternar las candidaturas a la presidencia, pero ya juramentado, el político de Navarrete se negó a cumplir dichos acuerdos, y murieron enemigos.

El PRD se dedicó a autodestruirse internamente desde su fundación en 1939, por lo que siendo el partido más viejo del sistema, sólo ha gobernado en cuatro ocasiones, haciendo las peores gestiones de gobierno por sus conflictos intestinales.

Esto lo echó del poder, pues en 1986, aunque Jacobo Majluta ganó ampliamente las elecciones, su enfrentamiento con Peña Gómez, Hatuey Decamps y Salvador Jorge Blando le impidió juramentarse como presidente de La República.

Esa lucha rastrera entre prerredeistas fue responsable del suicidio de don Antonio Guzmán, el 4 de Julio, de 1982. Continuaron ese derrotero Hatuey e Hipólito, saliendo el primero expulsado, y la última epopeya la libraron Hipólito Mejía y Miguel Vargas.

Este último enfrentamiento fue la estocada mortal que le reservó la condición de partido minoritario hoy día. Pero hace mucho, el PLD viene pisándole los talones al PRD, y como van las cosas, pronto lo superará en su capacidad autodestructiva.

En el partido de Bosch ya suenan los tambores de guerra, anunciando su división y posible pérdida del poder; todo, porque Leonel y Danilo se han repartido la organización como propiedad exclusiva, buscando mantener el poder de por vida.

Como vemos, el enfrentamiento de miembros de un mismo partido es el maleficio generado por la ambición desmedida de quienes llegan al poder. Por eso, se da por seguro que Danilo y Leonel terminarán lapidando al PLD, cegados por la codicia.

alex15958@hotmail.com

Twitter, @alexalma09

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