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Numerosos centroamericanos que participan como cada año en la caravana Viacrucis del Migrante suben a un autobús que los lelvará a la Ciudad de México, en un club deportivo donde acamparon en Matías Romero, estado de Oaxaca, México, el jueves 5 de abril de 2018. Félix Márquez - AP Foto

Migrantes se manifiestan en México, tras concluir caravana: «Trump no nos va a detener»


MÉXICO.-«Mi idea sigue siendo llegar hasta Estados Unidos. Trump no me va a detener». Así de claro lo tiene Marín, una hondureña que forma parte de la caravana de inmigrantes centroamericanos que atraviesa México y que a inicios de semana sacó de quicio al presidente de la primera potencia. Marín, de 40 años, descansa en Puebla tras varios días de viaje en la caravana «Viacrucis del migrante», cuyo objetivo es lograr que los inmigrantes lleguen a salvo a la frontera. «Cómo puede decir que somos terroristas», se pregunta, «tan sólo huimos de la violencia», concluye Marín, quien viaja con sus tres hijos menores de edad.

La caravana resiste a duras penas. Los amenazantes tuits de Trump dirigidos a México por no expulsar a los inmigrantes presionan para que las ONG renuncien a esta iniciativa y ya ha hecho mella en la unidad del grupo. «Éramos unas 2.000 personas, pero aún quedarán como 1.000», dice Rodrigo Abeja, uno de los organizadores de la marcha convocada por la ONG Pueblos Sin Fronteras. Esto no significa, sin embargo, que los que han dejado la caravana se hayan dado la vuelta y vuelto a su país. Al contrario, muchos siguen hacia Estados Unidos, pero en grupos más pequeños que captan menos atención mediática. «Los que quedamos somos sobre todo mujeres, niños y familias. Los hombres que venían solos han decidido seguir por su lado», asegura Marín, quien en su camino hacia EE.UU. huye de los malos tratos que recibía de su marido en Honduras. «Si me hubiera quedado me habría matado, estoy segura», añade.

Migrantes Mexico

Inmigrantes que participan en la caravana, descansan en una iglesia de la ciudad de Puebla, en México – AFP

Otros prefieren quedarse en México. «Yo hasta aquí he llegado, y voy a pedir asilo para quedarme», dice Juan, inmigrante que no quiere darnos su nombre verdadero porque asegura que huye de las maras de El Salvador. Juan viaja con su hijo de 15 años y con un primo. Y vio en la «Viacrucis del migrante» –que se organiza desde hace una década– una oportunidad de cruzar México de forma segura frente a los enormes peligros que entraña la ruta. De acuerdo con un informe de Médicos Sin Fronteras, el 68,3% de los inmigrantes son víctima de la violencia a su paso por México. «Es peligroso llegar. Hay pandillas que te asaltan y, si cruzas la frontera, te puede agarrar la «migra» (policía de inmigración de EE.UU.)»

Cientos de Migrantes centroamericanos que viajan por territorio mexicano en una caravana llamó la atención del presidente estadounidense Donald Trump protestaron el sábado frente a la embajada de Estados Unidos en Ciudad de México.

La capital mexicana es la última escala planeada de una caravana de migrantes que partió a finales del mes pasado desde la frontera entre México y Guatemala para denunciar las políticas hacia inmigrantes y refugiados.

El organizador de la caravana, Irineo Mujica, dijo desde el Monumento a la Independencia, en la Ciudad de México, que el resto de los integrantes de la caravana visitarían el mismo sábado la Basílica de Guadalupe para luego buscar reunirse con representantes de Naciones Unidas y la Organización de los Estados Americanos (OEA).

“Estamos buscando alguna reacción, algún cambio en la política”, declaró Mujica.

El pasado martes, cuando los integrantes de la caravana acampaban en un complejo deportivo en el sur de México, Trump tuiteó que “la gran caravana de gente de Honduras, que ahora transcurre por México y se dirige hacia nuestra frontera de ‘leyes débiles’, debería ser frenada antes de llegar ahí”.

Durante el resto de la semana, Trump anunció que soldados de la Guardia Nacional serían desplegados para reforzar la seguridad a lo largo de la frontera de Estados Unidos con México, acción similar a las realizadas por los presidentes George W. Bush y Barack Obama.

Funcionarios de inmigración mexicanos visitaron durante varios días el campamento de migrantes en Matías Romero, una localidad de Oaxaca, para tramitar los documentos de quienes querían solicitar residencia en México, visas humanitarias especiales o simplemente cruzar el territorio mexicano para pedir asilo en la frontera con Estados Unidos.

A medida que los migrantes recibían sus documentos comenzaron a abandonar la caravana gradualmente y continuaron sus travesías solos o en pequeños grupos.

Se desconoce de momento cuántas personas permanecieron con la caravana que al principio rebasaba los 1,000 migrantes. Uno de los voluntarios de seguridad del grupo dijo que unas 150 personas llegaron con él el viernes en la noche a la Ciudad de México. Los organizadores agregaron que esperaban la llegada de más migrantes.

La caravana anual Viacrucis del Migrante fue mucho más concurrida en 2018 que en años anteriores. Los organizadores atribuyeron el incremento a la polémica elección presidencial en Honduras y a la persistencia de altos niveles de violencia generada por pandillas en Honduras, El Salvador y Guatemala.

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