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Martin Luther King: Cincuenta años no asesinan un sueño

EE.UU.-El discurso por el que hoy es recordado el activista estadounidense, Martin Luther King, se tituló: “Tengo un sueño (I have a dream)”. Las tres palabras se volvieron un hito. Cientos de políticos y presidentes de todo el mundo han usado esa misma frase en eventos públicos. Pero ninguna ha sido tan poderosa como la que protagonizó Luther King el 28 de agosto de 1963, en las escaleras del Monumento a Lincoln en Washington. Sin embargo, el pasado sábado 24 de marzo, la historia de esta frase comenzó un capítulo completamente nuevo.
Yolanda Renee King, nieta del líder del movimiento de los derechos civiles en Estados Unidos, repitió las palabras de su abuelo muy cerca de donde él mismo las enunció por vez primera, hace 55 años. Con solo nueve años de edad, Yolanda subió a la tarima con la seguridad de una líder que conoce el legado que le antecede y el poder de las palabras.
Yolanda Renee King, nieta de Martin Luther King Jr., habla en “La Marcha por Nuestras Vidas” en apoyo al control de armas. Foto: Andrew Harnik/ AP
“Mi abuelo tenía el sueño de que sus cuatro pequeños hijos no fueran juzgados por el color de su piel, sino por el contenido de su carácter”, dijo la pequeña King, evocando exactamente la misma frase que utilizó el Dr. King en en 1963.
“Yo tengo un sueño en el que ya tuvimos suficiente y en el que este mundo sea uno libre de armas. Punto”, exclamó la pequeña.
El reflejo de Martin Luther King se advierte en Yolanda, en la denuncia de su voz contra las armas; en los puños en alto de la gente, en las víctimas de crímenes raciales que han gritado su denuncia, en los vilipendiados de la felicidad que han dicho “basta.
La muerte invita al pueblo a salir a las calles. La tristeza se contagia, pero se vuelve escudo y arma de combate. La injusticia continúa medio siglo después, pero cincuenta años no asesinan un sueño.

El reconocido activista de los derechos de los afroamericanos fue asesinado en Memphis por un supremacista blanco.

El 4 de abril de 1968, el pastor negro recibió un disparo mortal en el balcón de un motel en Memphis, donde había llegado a apoyar a los recolectores de basura en huelga. Su muerte, a la edad de 39 años, desencadenó disturbios en varias ciudades estadounidenses importantes.

Cincuenta años después, varios actos deben honrarlo: en Washington, alrededor de la estatua en su memorial en la mañana hoy  y también en el Motel Lorraine, en Memphis, ahora convertido en un museo, en el momento exacto en el que fue abatido.

En Memphis, “habrá muchas cosas esta semana, la ciudad mostrará su mejor cara”, dijo el reverendo Jesse Jackson, un prominente activista por los derechos civiles en Estados Unidos que estuvo presente en Memphis junto al pastor King.

La muerte de King “sigue siendo una fuente de dolor y ansiedad. Te quitas la costra y la herida aún está abierta. Llega de repente, en medio de una conversación, o yendo a cenar”, añadió.

Acosado por la policía a lo largo de su carrera política, el apóstol de la justicia racial y la no violencia se celebra ahora con unas vacaciones en Estados Unidos en el aniversario de su nacimiento, el 15 de enero de 1929.

“A pesar de que fue sacado de esta Tierra injustamente, nos dejó un legado de justicia y paz”, dijo el presidente Donald Trump en una proclama oficial por el 50° aniversario de su muerte.

“Debemos aspirar activamente a hacer posible el sueño de vivir juntos como un pueblo con un objetivo común”, agregó el mandatario republicano, acusado de liberar las palabras de la ultraderecha estadounidense al multiplicar las consignas anti-inmigrantes.

Ghandi, Mandela y Martin Luther King

El activismo de Martin Luther King comenzó con el movimiento de boicot de autobuses en Montgomery, Alabama, donde fue pastor bautista. Denunció la segregación, el racismo y la desigualdad sufridos por los afroamericanos.

El 28 de agosto de 1963, Martin Luther King entró en la historia al pronunciar su discurso “Tengo un sueño” ante unos 250.000 manifestantes en Washington durante la “Caminata por el empleo y la libertad”.

Fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz un año después por su resistencia no violenta contra la segregación racial.

“Fue un hombre que marchó, era un hombre no violento”, dijo Elmore Nickleberry, un basurero de Memphis que participó en las huelgas de 1968.

“Siempre decía: ‘Vayan a la siguiente marcha’. Y destacaba: ‘una marcha no violenta ‘”, agregó. “Él creía en la no violencia, y eso es en lo que creo, la no violencia”.

Pero a fines de la década de 1960, el pastor King perdió su aura al convertirse en un firme opositor de la Guerra de Vietnam, cuando el conflicto aún no dividía al país. Y parte de la juventud negra, impaciente por ver el cambio, ya no creía en las manifestaciones pacifistas para liderar la lucha.

Y si bien la segregación fue abolida, el racismo, la injusticia y la violencia permanecen en la sociedad estadounidense. La ciudad de Memphis “tiene un 63% de afroamericanos, la tasa de pobreza es del 44% para adultos y del 30% para niños”, afirma Jesse Jackson.

“Treinta mil estadounidenses son asesinados cada año”, resaltó. “Nos matamos entre nosotros más que cualquier otra nación. Debemos tener el significado racional de elegir la no violencia y tomar otro camino”, concluyó.

En la cadena CNN, Martin Luther King III, el hijo del pastor King, anunció para este viernes el lanzamiento de una iniciativa global, con las familias de personalidades difuntas, la religiosa Mahatma Gandhi y el líder negro sudafricano Nelson Mandela, destinada a alentar a los jóvenes a centrarse en la no violencia para resolver sus conflictos.

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