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Cardiopatías congénitas, la principal causa de muerte en menores de 1 año prevenible en el 95% de los casos


Buenos Aires.-La cardiopatía congénita es la malformación más común que puede tener un bebé al nacer. En la Argentina cada año nacen 7 mil chicos con esta patología. Es la principal causa de muerte en menores de un año y, sin embargo, el 95% de los casos podría solucionarse con diagnóstico y tratamiento oportuno.

En el Día de las Cardiopatías Congénitas, Infobae habló con la directora médica del Hospital Garrahan y cardióloga infantil Alejandra Villa (MN 76950), quien puntualizó que “del total de nacimientos con algún tipo de cardiopatía, el 40% corresponden a casos simples, como defectos de las paredes del corazón u obstrucciones en arterias, el 30% son malformaciones de mediana complejidad y el 30% restante se trata de cardiopatías muy complejas”.

En la semana 20 se le indica a la mujer un ecocardiograma fetal, que es clave para diagnosticar de manera prematura la mayoría de estas patologías

“En los casos más complicados se hacen cirugías paliativas correctoras, según el grado de complejidad -destacó la especialista-. En casos en los que faltan cavidades, por ejemplo alguno de los ventrículos, se trata de pacientes muy complejos a los que se les efectúan tres cirugías durante la primera infancia y luego en la adolescencia seguramente requieren reoperaciones”.

Sobre cuáles son las principales causas de estas patologías, Villa precisó que podrían establecerse factores primarios y secundarios. “En los primarios se ubican los condicionantes genéticos, de los que poco a poco en los últimos años se empieza a conocer un poco más”, aseguró. Mientras que entre los causales secundarios mencionó factores ambientales, como “algunas enfermedades virales de la madre, así como algunas inmunológicas o medicamentos que tome la mujer durante el embarazo, sobre todo los antiepilépticos”.

En materia de prevención materna, la especialista enumeró: “La mujer debe llevar una vida sana, tener su calendario de vacunación completo y si toma algún medicamento es muy importante que se lo haga saber a su obstetra lo antes posible”.

Asimismo, hizo hincapié en los controles pautados en el embarazo. “En la semana 20 se le indica a la mujer un ecocardiograma fetal, que es clave para diagnosticar de manera prematura la mayoría de estas patologías”, explicó Villa, quien puntualizó: “Si se detecta alguna cardiopatía el obstetra deberá derivar a la madre a un cardiólogo infantil y se suelen pautar controles mensuales”.

“Existen dos casos muy puntuales que pueden tratarse con intervencionismo fetal y es cuando existe una obstrucción de las válvulas aórtica o pulmonar y hay compromiso del ventrículo izquierdo o derecho -detalló la experta-. Esa cirugía se puede hacer hasta la semana 28/30 de gestación y dada su complejidad y riesgo tanto para la madre como para el bebé, en general las familias aceptan su realización en cardiopatías muy severas cuyo pronóstico de otro modo sería irreversible”. En la Argentina esta intervención sólo se hace en el Hospital Italiano de Buenos Aires.

La importancia de la detección precoz radica en poder prever el lugar del nacimiento, en pos de contar con la atención cardiológica que el caso requiera

Pero la gran mayoría de los casos empiezan a tratarse una vez nacido el niño.

En ese sentido, Villa remarcó que la importancia de la detección precoz radica en -por un lado- preparar anímicamente a los padres para el nacimiento de un hijo que va a requerir cuidados especiales, y además, por “la importancia de prever el nacimiento en un centro de salud que cuente con servicio de cardiología infantil, cirugía cardiovascular y neonatología de alta complejidad”. Si eso no es posible, por cobertura médica o distancia geográfica, “el nacimiento debe ser lo más cercano al hospital de niños que tenga estas caracteristicas”, recomendó la especialista. En la Ciudad de Buenos Aires son el Hospital de Pediatría Profesor Dr. Juan Pedro Garrahan, el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez y Hospital General de Niños Dr. Pedro de Elizalde.

El aspecto psicológico, según Villa, es otro de los puntos que debe tenerse en cuenta. “Es muy duro enfrentar que te digan que tu hijo tiene una patología de este tipo, por eso en el hospital incluimos a un psicólogo en el grupo de lo que llamamos Unidad de Medicina Fetal para un mejor seguimiento de los padres”.

La especialista coordinó el Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas desde su creación, en 2010, y enfatizó que desde sus orígenes “el objetivo fue mejorar el diagnóstico y que los niños tengan un tratamiento oportuno”.

Entre las cifras que destacó, Villa reseñó que “ya se hicieron cerca de 12 mil cirugías dentro del programa y hay un registro nacional donde hay detectados 24 mil casos de cardiopatías, lo cual permite ir estimando la prevalencia de la enfermedad en nuestro país, ya que antes la incidencia se calculaba sobre cifras de los EEUU”.

El Hospital Garrahan es el Centro Coordinador de Derivaciones del Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas

“Desde que llevamos nuestro propio registro, la edad de detección de cardiopatías bajó de tres años a seis meses y gracias a la capacitación y entrenamiento del personal médico en estos casos, el diagnóstico de cardiopatías neonatales aumentó un 100% en los hospitales nacionales que están dentro del programa”, remarcó.

El Hospital Garrahan es el Centro Coordinador de Derivaciones del Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas, recibe más de 18 mil consultas anuales por estas patologías, realiza unas 550 cirugías correctoras por año, 12 mil ecocardiogramas y 450 cateterismos cardíacos, de los cuales el 70% son intervencionistas.

Además brinda atención cardiológica a pacientes de todo el país y de otros países y es el centro de cirugía cardiovascular infantil con más experiencia de Latinoamérica.

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